Podemos afirmar que el acoso laboral es un problema que trasciende al ámbito de lo personal para afectar a la sociedad en su conjunto. No debemos olvidar que produce daños médicos y psicológicos que implican un gasto en atención sanitaria, pero también grandes pérdidas de productividad a las empresas. Con el mobbing perdemos todos: los individuos, las familias, las empresas y la sociedad en su conjunto. Pero, ¿que lleva a una persona a convertirse en acosador laboral?

Qué es el mobbing laboral

El acoso laboral es un conjunto de comportamientos dañinos que una o varias personas ejercen sobre una víctima. El objetivo, no nos engañemos, es la destrucción de la persona objeto del acoso. Es algo premeditado o, al menos, los acosadores son adultos plenamente conscientes del daño que infligen en la víctima. Por este motivo es indispensable conocer el perfil del acosador.

Cómo detectar a un acosador laboral

Todos podemos prevenir estas situaciones detectando a quienes ejercen el rol de acosador en una empresa o entorno de trabajo. Según Tim Field, investigador experto en casos de acoso que realizó estudios al respecto, las características del acosador, acostumbran a ser fijas. Así, las claves para detectar a un acosador son estas:

– Presentan gran tendencia a la mentira. Esto no es siempre detectable, ya que si son mentirosos expertos puede que nos convenzan de las mismas. Pero debemos sospechar de alguien que culpa siempre a otros de los problemas y, sobre todo, si culpa siempre a la misma persona de todo. Puede estar comenzando el acoso hacia esa persona.

– Se muestran encantadores, pero es una conducta que utilizan para engañar al entorno. Habitualmente muestran su cara agresiva con la víctima. Si detectamos que se muestra especialmente violento, agresivo o suspicaz con alguna persona, se ha de prestar atención.

– Suelen ser personas controladoras y vengativas, sobre todo con el que se interpone en su camino. Llegan a hacerle la vida imposible. Si detectamos estas conductas y se las exponemos pueden mostrarse agresivos e, incluso, violentos. Podemos estar ante un acosador.

– Son personas que realizan críticas destructivas de los demás, y habitualmente no las hacen para ayudar a mejorar o crecer al otro. Sin embargo, nunca hacen autocrítica.

– Se muestran irritables en cuanto bajan la guardia. Inicialmente suelen presentarse como tranquilos y seguros de sí mismos, para evitar que los descubran.

-Pueden llegar a ser violentos con sus víctimas, o con quienes ellos creen que les han descubierto.

Todas estas conductas y características de personalidad esconden una baja autoestima, pero esto no quiere decir que actúen sin saber lo que hacen.

Una vez detectado el proceso de mobbing debemos actuar tomando conciencia, detectando a la persona acosada y poniendo en marcha estrategias para frenarlo. Está en juego la salud de una persona.