El síndrome de Capgras es una alteración psiquiátrica muy poco frecuente que se caracteriza por unos síntomas muy específicos. Los afectados por este trastorno sufren un trastorno delirante, por lo que suelen confundir la identidad de alguno de sus familiares.

También conocido como el síndrome del impostor, se trata de un desorden grave con un impacto muy negativo para quien lo padece.

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Causas

El síndrome de Capgras está relacionado con otras condiciones mentales que afectan a la capacidad de discernir, como el alzhéimer o la demencia. De igual manera, tiene una asociación directa con la esquizofrenia, pues quienes vivencian un episodio paranoide pueden experimentar esta clase de alucinaciones. Asimismo, es posible que las personas epilépticas puedan desarrollar síntomas parecidos excepcionalmente.

La distorsión de la realidad y una confusión mental desmesuradas son el resultado de vivir una crisis de estas características.

Sin embargo, se desconocen las causas exactas que producen este trastorno tan peculiar. Se piensa que, en algunos casos, su incidencia puede resultar de una lesión cerebral que afecta al hemisferio derecho del cerebro. Pues esta es la zona que se encarga de reconocer los rasgos faciales de otros individuos.

En general, existe un debate interesante entre los investigadores científicos acerca del origen del Síndrome de Capgras. Así, algunos consideran que su aparición se debe a disfunciones cognitivas o a una atrofia cerebral. Sin embargo, otros creen que un conjunto de cambios corporales y capacidades cognitivas podrían propiciar su desarrollo.

 

Síntomas principales del síndrome del Impostor

Para que te hagas una idea un poco más aproximada acerca de este desorden mental, es necesario que revises los síntomas psicológicos que acarrea:

  • Delirios en relación a una persona. El afectado tiene la convicción absoluta de haber identificado un intruso en el seno de su vida familiar o amistosa. Estas ideas delirantes pueden hacer vivir un verdadero infierno tanto al paciente como al “impostor”.

 

  • Miedo irracional y desconfianza. La persona que experimenta estas alucinaciones tan discriminatorias siente unas emociones muy desagradables. No obstante, estas solo se manifiestan en presencia del familiar o la pareja “que ha sido reemplazada por otro de iguales características físicas”. El convencimiento puede llegar a ser tal que impida el desarrollo de una relación de normalidad con dicho individuo a corto y largo plazo.

 

  • Emociones paranoides. El afectado acaba convenciéndose a sí mismo  de que la persona impostora tiene unas intenciones ocultas para suplantar la identidad de ese familiar cercano.

 

Tratamiento

En la actualidad, no existe ningún tratamiento específico para paliar los efectos de este trastorno. Sin embargo, hay medicación disponible que podría ayudar al paciente a conseguir un mayor bienestar mental.

Según sea la condición psicológica asociada a estos síntomas delirantes, la persona podrá acceder a diferentes psicofármacos. A los enfermos de alzhéimer se les suele prescribir inhibidores de colinesterasa que mejoran la memoria y el juicio; mientras que las personas esquizofrénicas suelen beneficiarse tanto de antipsicóticos como de terapia psicológica.

En general, rodearse de un ambiente seguro y un clima de confianza favorece una mejor calidad de vida.