La distimia es una patología crónica que podemos confundir con la depresión mayor. Junto con la enfermedad bipolar conforma el grupo de los trastornos depresivos crónicos, que pueden afectar muchas esferas de la vida.

¿Qué es la distimia? 

Esta enfermedad, llamada también trastorno depresivo persistente, suele iniciarse en la infancia y afectar a cerca del 5 % de la población. Vemos que las mujeres la presentan con más frecuencia que los hombres. Su evolución es variable, pues los síntomas pueden desaparecer por algunas semanas. También puede ocurrir que la persona afectada caiga también en una depresión mayor; esto es llamado depresión doble.

Estas personas se ven afectadas en sus emociones, su salud física y sus pensamientos; no es un estado que puedan modificar valiéndose de la voluntad. A menudo son percibidas por su entorno como retraídas, irritables, desanimadas y con poca vida social. Tienen sentimientos de inadecuación, desesperanza, ineptitud e improductividad.

Síntomas

La sintomatología que manifiestan es variable en intensidad. Puede desaparecer por algunos lapsos para resurgir con más fuerza. En los niños y adolescentes, generalmente, vemos que dura más de un año; en los adultos, más de dos. No suele ser tan acentuada como la depresión mayor, por lo que llegar al diagnóstico puede ser difícil.

– Falta de energía o desinterés por distintas actividades.

– Sensación de vacío y tristeza persistentes.

– Irritabilidad, a veces con reacciones explosivas.

– Llanto fácil.

– Merma de las capacidades cognitivas como la concentración o la toma de decisiones.

– Baja productividad laboral.

– Aislamiento del grupo social.

– Ideación suicida.

– Alteraciones del peso o del sueño.

– Cefaleas y dolores de espalda que no ceden a tratamiento.

– Sentimientos persistentes de desamparo y culpa.

– Cansancio crónico.

– Baja autoestima.

Principales causas de la distimia

Las causas del trastorno depresivo persistente no están claras. Existe un conjunto de factores que podemos relacionar con su etiología.

Al parecer, existen ciertas alteraciones físicas del cerebro que guardan relación con este trastorno. Las modificaciones de la función de los transmisores neuronales, como la serotonina, pueden afectar ciertos circuitos cerebrales. Estos son los relacionados con la normalidad del estado de ánimo.

Los familiares de los pacientes aquejados por este trastorno pueden padecerlo también. La herencia puede jugar un papel y es posible que el sustrato hereditario se exprese ante ciertos factores ambientales. Entre estos últimos encontramos los traumas emocionales y los niveles de estrés crónico elevados.

Consecuencias

Este trastorno crónico puede tener efectos severos. Los pacientes que lo sufren están expuestos a depresión mayor, abuso de sustancias, conflictos familiares, suicidio y baja productividad laboral.

La distimia o trastorno depresivo persistente es una enfermedad bastante común. Puede afectar al aquejado en los aspectos físico, emocional y cognitivo, además de en sus relaciones sociales. Desconocemos sus causas, pero sus consecuencias siempre llevan aparejada una baja calidad de vida.