La memoria a largo plazo nos permite recordar quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde se dirigen nuestras expectativas. Sin la retención de ciertos recuerdos, es imposible construir una imagen sólida de nuestra vida. Por ese motivo, es sumamente importante aprender a desarrollar todo su potencial.

 

Definición 

La memoria a largo plazo se refiere a los recuerdos que quedan almacenados en nuestro cerebro durante años. De ese modo, es posible evocar ciertos sucesos que sucedieron en el pasado con relativa precisión. En realidad, existen dos tipos de memoria a largo plazo: la memoria explícita y la memoria implícita.

¡Echemos un vistazo a sus principales funciones!

 

Clases de memoria

Analizamos ahora los tipos de memoria a largo plazo, así como las diferentes categorías que la componen.

  • Memoria explícita. Conocida con el nombre de memoria declarativa, hace referencia a  la memoria consciente. De hecho, este tipo de memoria incluye todas esas experiencias que se pueden expresar con palabras. Este tipo de memoria puede ser evocado por la persona en cualquier momento. La memoria implícita se divide a su vez en dos subcategorías.

– Memoria semántica: Este tipo de memoria a largo plazo es la que registra los recuerdos en relación a hechos culturales o fenómenos concretos. Gracias a ella, somos capaces de aprobar un examen de geografía o de situar los acontecimientos de la historia en un momento y espacio específico.

– Memoria episódica: Por otro lado, la memoria episódica es aquella que se encarga del almacenamiento de los recuerdos personales. Esto significa que gracias a ella, somos capaces de evocar nuestro 16 cumpleaños o cualquier otro recuerdo importante de nuestra vida.

    • Memoria implícita. A diferencia de la memoria explícita o declarativa, la memoria implícita (o no declarativa) es la que tiene como misión la evocación de recuerdos involuntaria. Es decir, la persona tiene acceso a ciertos recuerdos de forma totalmente inconsciente. Dentro de la memoria implícita también distinguimos tres subgrupos: el condicionamiento, el priming y la memoria procedimental.- Condicionamiento. En este tipo de memoria hablamos del aprendizaje por asociación. Es decir, el hecho de que un determinado estímulo provoca una reacción concreta por nuestra parte.

      Priming: El efecto priming explica el hecho de que la exposición a distintos estímulos tiene una influencia directa en cómo se responde a los estímulos que se presentan con posterioridad.

      Memoria procedimental: Esta clase de memoria a largo plazo es especialmente interesante ya que nos ayuda a recordar nuestras destrezas aprendidas. De manera que somos capaces de poner en práctica algunas habilidades que hemos aprendido de forma automática. En otras palabras, no necesitamos de llevar a cabo un proceso consciente para poder llevarlas a cabo con éxito.

 

¿Sabías qué…?

Mejorar la memoria a largo plazo es vital para prevenir algunos problemas de salud relacionada con su pérdida. De esa manera, es importante hacer ejercicio y tener una alimentación adecuada con especial énfasis en alimentos como el pescado azul, las frutas y los frutos secos.

Asimismo, descansar ocho horas diarias así como ejercitar la memoria es esencial para activar su buen funcionamiento.

¡Adelante!