Los tics nerviosos son movimientos involuntarios del cuerpo que ocurren de forma frecuente. En general, se trata de una serie de espasmos de corta duración aunque también podríamos hablar de sonidos repetitivos que se producen compulsivamente.

Este tipo de condición mejora tras descansar por la noche, pese a que los tics nerviosos pueden aparecer igualmente en fase de reposo. Además como es de esperar, suelen tener una mayor intensidad en épocas de estrés.

¡Descubre los diferentes tipos!

 

Origen

Los tics nerviosos se presentan normalmente en la infancia y los hombres tienen una mayor predisposición a padecerlos. En muchos casos, suelen desaparecer al cabo del tiempo a menos que los mismos se cronifiquen. Esto podría pasar si el individuo en cuestión también sufre una alteración física o mental previa.

Hasta el momento ha sido imposible identificar la causa exacta de esta condición nerviosa. A pesar de ello, algunas teorías científicas apuntan a que ciertos neurotransmisores, como la dopamina o la serotonina, cumplen un rol relevante en su aparición y desarrollo.

Asimismo, se conoce que uno de los principales factores de riesgo es la genética. Es decir, los miembros de una familia con algún pariente que experimenta tics nerviosos serán más propensos a esta alteración.

Por otro lado, existen situaciones excepcionales en las que la causa de los tics nerviosos está bien definida. Se trata de casos de accidentes cardiovasculares, lesiones o infecciones cerebrales, entre otros. Además, podrían aparecer como efecto secundario de algunas operaciones.

 

Clases de tics nerviosos

Los tics nerviosos se clasifican en dos categorías, los tics motores y los vocales. Dentro de ambas, existen dos subcategorías. ¡Prepárate a conocerlas!

  • Tics motores simples. Este grupo hace referencia a los tics más comunes que afectan al cuello y a la cabeza. Generalmente, los guiños de ojos, las muecas faciales, levantar las cejas o mover la cabeza son los movimientos involuntarios característicos.
  • Tics motores complejos. Este tipo de tics implican una acción específica como brincar, hacer piruetas o golpear algo. En ese sentido, su aparición es menos asidua.
  • Tics vocales simples. Estos tics nerviosos se refieren específicamente a la repetición incontrolada de sonidos como carraspeos, gruñidos o resoplidos.
  • Tics vocales complejos. En este caso, hablamos de la repetición de una palabra y no de un simple sonido. Por esa razón, estos tics son los que entrañan una mayor complejidad. La repetición involuntaria de insultos podría ocurrir a causa de una condición extraña conocida como el síndrome de Tourette.

    Tratamiento

    Afortunadamente, la mayoría de casos se curan de forma espontánea. Así, a medida que la persona crece, generalmente es capaz de deshacerse de sus tics nerviosos sin necesidad de tratamiento.

    Por otro lado, hay quienes no corren la misma suerte por lo que necesitan un plan de acción que consiga rebajar parte del sufrimiento emocional derivado del problema. Una combinación de terapia farmacológica y psicológica es el procedimiento habitual.

    En casos severos, la estimulación cerebral profunda es la técnica más efectiva para disminuir la incidencia e intensidad de los tics nerviosos.

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