Los celos obsesivos pueden suponer el fin rotundo de una relación amorosa. Pues, es imposible mantener un vínculo saludable cuando este no se basa en la confianza y el respeto mutuos. Sufrir la vigilancia de otra persona o ser tú quien pierdes el control enredando a tu pareja en continuas disputas puede convertirse en un calvario.

Así que si te identificas con este último perfil y deseas aprender cómo no ser celoso para permitirte vivir el amor sanamente, ¡presta mucha atención!

 

¿Cuándo hablamos de celos patológicos?

Sentir celos es algo normal cuando se presentan algunas situaciones en las que podrías considerar que tu relación de pareja está en riesgo. No obstante, las reacciones al hecho han de ser proporcionadas a lo que se vive para que sean consideradas lógicas y sanas.

Por eso, cuando se produce una respuesta emocional desmesurada ante circunstancias cotidianas hay que plantearse si los celos experimentados son el reflejo de una inseguridad patológica.

Por ejemplo, que tu pareja tenga una vida independiente a vuestra parcela común, dedicando tiempo a otras personas o intereses no debería despertar una desconfianza desmesurada. Actitudes como revisar el móvil de la otra persona, espiarla en secreto o enfadarse ante su estilo de vestir son señales de alarma que debes identificar para tratarlas apropiadamente.

 

Qué hacer para dejar de ser celoso

Cómo no ser celoso no es una cuestión que puedas desarrollar de un día para otro. Sin embargo, analizando tus pensamientos irracionales y los actos derivados puedes buscar la raíz del problema e iniciar un proceso de cambio.

Algunas personas tienen pánico al abandono porque ya lo han sufrido en sus vidas, y ese temor lo extrapolan a las relaciones sentimentales. Suelen experimentar, además, baja autoestima y una falta de confianza en sí mismos que no les hace confiar en otros ni creerse merecedores de su amor. En ese caso, han de trabajar en sí mismos para curar sus heridas del pasado: solo así estarán listos para establecer relaciones no tóxicas en el presente.

Asimismo, el miedo a la soledad y la idealización de la pareja retroalimentan esa visión de celos y forma de actuar. Tener el control de la otra persona les proporciona seguridad, al tiempo que les ayuda a reforzar sus actitudes inadecuadas.

Sea cual sea el origen de este comportamiento, es vital identificarlo y tener la voluntad de evolucionar. Revisando el sistema de creencias y entendiendo que existe una forma distinta de concebir el amor, es posible desechar viejos pensamientos limitantes.

Así, ambos miembros de la pareja vivirán un amor más libre que se reforzará gracias a adoptar una nueva dinámica de relación.

 

Reflexiones finales

Cómo no ser celoso es una ardua tarea que requiere de un trabajo constante. Si una persona se ve incapaz de deshacerse de los celos por sí mismo, la ayuda terapéutica puede ser de gran ayuda.

Entender la razón por la que se actúa de una manera determinada es esencial para detener el patrón e instalar nuevas formas de comunicación y visión de la realidad.

¡Ánimo!