La dependencia emocional aparece cuando uno de los dos miembros de la pareja busca la seguridad que le falta en el otro, provocando problemas de celos y control. Su tratamiento pretende aumentar nuestra autonomía, autoestima y autoconfianza.

Definición de dependencia emocional

Este tipo de dependencia se produce cuando nuestro bienestar y autoestima dependen, generalmente, de nuestra pareja. Es una especie de adicción o necesidad desmedida de esa persona, lo que implica renunciar a nuestra libertad personal para emprender un camino que nos conduce a una felicidad ilusoria.

Cubrimos nuestras necesidades emocionales con una relación de dependencia afectiva, que termina estando por encima de todo, incluso de nosotros mismos. Esto hace que lleguemos a abandonar nuestras aficiones o rutinas diarias, hasta convertirnos en una sombra de nuestra pareja, buscando en ella la seguridad que nos falta.

Consecuencias de la dependencia emocional en la pareja

Una situación de dependencia afectiva envuelve a quien la padece en una espiral de negatividad y otros problemas psicológicos. Algunas de las consecuencias más habituales son:

– Celos patológicos. El dependiente se entrega por completo y espera lo mismo de la otra persona. Conforme avanza la relación, el dependiente se vuelve más exigente, lo que llegará a agobiar a la otra persona. Si no se supera esta dependencia, se puede perder a la persona amada.

– Rupturas repetidas. La persona con dependencia emocional se ve envuelta en reconciliaciones y rupturas periódicas. Esto pasa porque, aunque no le gusta la forma de ser de su pareja, siente una necesidad enfermiza de estar con ella y no soporta la idea de perderla.

– Frustración e insatisfacción. La persona dependiente no encuentra nunca la tranquilidad, porque no soporta la idea de perder a su pareja. Como consecuencia, la relación es muy agobiante y puede propiciar discusiones y desencuentros frecuentemente.

Terapia para parejas para abordar la dependencia

Para tratar esta compleja situación, debemos comenzar por tomar consciencia de la dinámica relacional y la percepción que tenemos sobre nosotros mismos. Por lo tanto, será necesario estimular el desarrollo de nuestras capacidades metacognitivas para que conozcamos nuestra realidad. Esta etapa tiene un carácter muy comprensivo en el que hay que conectar con las emociones e identificar los esquemas mentales y el comportamiento.

Durante la terapia, se identificará el momento en el que se ha gestado la percepción de incompetencia que ha interrumpido el proceso de autoconfianza. Se trabajará con los miedos y se facilitará iniciar un proceso personal de desvinculación de esa dependencia hasta que podamos encontrarnos con nosotros mismos, transformarnos, mejorar nuestra sensación de poder vivir en paz, progresar en autonomía y disfrutar de nuestra propia existencia. Todo esto es fundamental para que se constituya la dinámica dependiente en una relación de pareja.

En definitiva, para eliminar la dependencia emocional es importante dejar atrás todas las inseguridades y favorecer una experiencia plena de libertad y felicidad.