La terapia de pareja suele ser el último recurso de las relaciones en el momento en el que entran en crisis. Con todo, los resultados generalmente son muy positivos, y cerca del 75 % de las parejas que acuden a terapia terminan arreglando sus diferencias y superando esos baches. Por eso, queremos explicar cómo funcionan estos tratamientos.

Cuándo y por qué acudir a terapia de pareja

Los problemas en la pareja son algo frecuente y, dentro de unos márgenes, son saludables. Pero cuando se convierten en una asfixia constante que impulsa a las dos partes a desear acabar con la relación, es el momento de acudir a un profesional.

Los motivos que pueden suscitar esos problemas son múltiples, y en cualquier caso lo pertinente es que sea un profesional el que los valore. Y, más allá de los motivos, también los medios o la forma en la que esas fricciones pueden causar una falta de entendimiento severa entre ambas partes.

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¿En qué consiste una terapia? ¿Cuántas sesiones suelen ser necesarias? Cada pareja es un mundo, por lo que ambas preguntas no tienen una respuesta definitiva. En cualquier caso, sí que es cierto que las primeras sesiones están más o menos estandarizadas, y suele haber una serie de preguntas o de puntos por los que empezar a trabajar.

Información general acerca de la pareja. Quiénes son, cuánto tiempo llevan juntos, por qué acuden a terapia, etc. Además, en esta parte se suele medir el nivel de compromiso que tiene cada miembro de la pareja con la terapia. Siempre suele haber alguna descompensación, aunque esto no tiene por qué suponer necesariamente un impedimento. En cualquier caso, es algo que el terapeuta debe notar y subsanar.

Los sentimientos de cada uno. Es algo que se puede ver directamente cuando se les pregunta acerca de los motivos de acudir a terapia. Generalmente, explican las causas indicando, además, cómo se sienten.

Un mapa de las tensiones. A partir de aquí, el terapeuta puede ir dibujando ya un pequeño esquema sobre los problemas que hay y la forma en la que se gestionan.

Unas reglas básicas. Generalmente, la de respetar los tiempos y escuchar los sentimientos de los demás. Muchos problemas de pareja nacen directamente de una desconexión en la comunicación, y es necesario volver a reconectar a la pareja. Una buena forma de hacerlo es estableciendo unas claras reglas desde el inicio.

En conclusión, la terapia de pareja se presenta como el último recurso para muchos. Con todo, muchos profesionales se han especializado, precisamente, en trabajar este tipo de problemas y de tensiones entre dos personas. Es, por lo tanto, un espacio para la ayuda y para la comunicación.