España es el segundo país de la Unión Europea (UE) en el que más divorcios se producen. Entre los principales motivos que conducen a la disolución del vínculo matrimonial se encuentran: la infidelidad, la falta de comunicación y el síndrome de la asimetría. Sin duda, la convivencia de toda pareja estable es una tarea diaria ardua y por ello mismo cada vez más españoles recurren a una terapia de pareja. ¿El objetivo? Intentar solucionar sus conflictos y salvar las diferencias antes de que la relación se torne insostenible y la separación sea la única salida posible.

¿Cuáles son los objetivos de la terapia de pareja?

No todas las personas saben cómo solucionar los problemas de pareja. Los psicólogos especializados suelen motivar a los miembros de las parejas en crisis a solicitar orientación sobre qué hacer cuando el vínculo amenaza con aflojar. En este sentido, la terapia de pareja puede ayudarlos a:

– Identificar las problemáticas que los afectan y modificar conductas. En toda batalla es indispensable conocer contra quién o qué se lucha. Y tras ello, actuar. Ninguna pareja exitosa “se duerme en los laureles”. Mantener viva una relación es un trabajo diario.

– Mejorar la comunicación dentro de la pareja. La intervención de una tercera persona (la figura del terapeuta), que suele hacer de mediador ante un conflicto, propicia la buena comunicación. El hecho de que esta persona no tome partido por uno u otro miembro de la pareja permite que ambos puedan tratar los problemas que han malogrado la relación con sinceridad y de manera abierta.

– Abrir un canal de comunicación y un espacio en el que se puedan tratar temas íntimos de la pareja. La sexualidad, por ejemplo, un tema muy difícil de tratar. Tanto varones como mujeres encuentran serias dificultades en conversar de su insatisfacción sexual o la falta de deseo hacia su pareja.

– Redescubrir aquello que los unió. Muchas veces, quienes han permanecido casados por más de 20 ó 30 años descubren que “se acabó la magia” del inicio, pero se ganaron otras cosas, tanto o más valiosas. Al menos, distintas. Los viejos pactos caducan y dan lugar a otras negociaciones más acordes con el tipo de pareja que ambos buscan en la actualidad.

Resulta preciso aclarar que no siempre se alcanzan los objetivos anhelados. Si no hay alternativa posible, separarse o divorciarse en buenos términos es una salida válida. ¿Qué significa?Que no siempre el final de una relación sentimental es lo contrario a “un final feliz”. Especialmente cuando hay hijos de por medio, un hogar al fin libre de conflictos puede ser la mejor solución al problema de pareja. Independientemente del caso, la terapia de pareja es un espacio privilegiado donde poner sobre el tapete los conflictos e intentar solucionarlos.