Hay muchas personas que, pese a estar en una relación (incluso conviviendo juntos), sienten una auténtica soledad en pareja. Y no nos referimos a las relaciones a distancia, sino a aquellas en las que, a pesar de tener un vínculo fuerte, existe esa sensación de soledad.

¿Es posible sentirse solo en pareja?

Sí, es posible y más frecuente de lo que pensamos. Son muchas las personas que se preguntan: ¿por qué estoy en una relación y siento soledad? Es real amar a alguien y, por diferentes circunstancias, no sentir a la persona cerca. Es un auténtico drama sufrir esto. Las tristezas no solo tienen que ver con tragedias, golpes o malas palabras.

La indiferencia, el desinterés y la desconexión mental con nuestra pareja nos juegan malas pasadas. No obstante, si esto ocurre, puede que tengamos un problema que o bien no conocemos o nos están ocultando.

Señal de crisis

Como comentamos, cuando esto ocurre, lo más probable es que en la pareja exista una crisis. La relación (no importa si estamos casados, viviendo separados o juntos) puede haber caído en la rutina. Los hijos, el trabajo o las responsabilidades pueden atraparnos de mala manera, sin darnos cuenta, olvidando nuestra relación.

Sin embargo, el desamor puede ser otro de los motivos. Algunas personas, cuando notan una gran variación de emociones, se alejan, sinónimo de que las cosas no van del todo bien. En estos casos, que las emociones cambien no significa que no exista amor, pero sí que la pareja haya quemado etapas (incluso muy rápido).

¿Y si no existe una crisis real en la pareja? Puede ser que el origen de sentirnos solos venga de un vacío propio, sin explicación. Hemos crecido con otras expectativas, separados de la vida de la persona amada o, simplemente, por una insatisfacción. Hemos cambiado nuestros gustos, nuestra forma de relacionarnos y hasta hemos ganado en independencia.

Cómo superar la soledad en pareja

Nuestra relación merece la pena, pero no queremos seguir más en esta soledad. Hay que actuar. ¿Qué tenemos que considerar? En primer lugar, debemos contar con el apoyo de nuestra pareja. Esto imprescindible. Nunca debemos cambiar a la otra persona, ni forzarle a hacer algo que no quiere. Si no existe interés, quizá lo mejor es no estar juntos.

Debemos hablar con nuestro vínculo más cercano, explicar lo que está ocurriendo. No hay que aislarse, siempre tendremos una mano amiga que nos apoye. Por otro lado, lo recomendable es acudir a terapia, algo que nunca debe ser nuestra última opción para solucionar los problemas.

En conclusión, no debemos dejar que la soledad en pareja siga afectándonos. Es fuente de sufrimiento, conflictos y crisis. El problema se debe atacar con rapidez, siempre investigando el origen de la circunstancia y siendo sinceros en el seno de la relación.