Según nos vamos haciendo mayores, vamos sufriendo cambios tanto físicos como psicológicos que nos afectan en diferentes ámbitos. También se hacen patentes en el ámbito del deseo sexual en la tercera edad.

Hay quienes no saben gestionar los cambios o quienes piensan que a ciertas edades se pierde el deseo. Eliminemos todas las dudas con este artículo.

El deseo sexual en la tercera edad existe

El envejecimiento no trae consigo una pérdida del deseo, sino que implica cambios tanto en el hombre como en la mujer. Los hombres responden con más lentitud a la excitación, tienen erecciones menos firmes y necesitan más tiempo para recuperarse entre coitos. Las mujeres, por su parte, tienen más dificultades para lubricar y para llegar al orgasmo. Además, también responden más lentamente a los estímulos.

Todo esto hace que las relaciones sexuales tengan que adaptarse. Pero con estas adaptaciones podremos seguir manteniendo relaciones satisfactorias hasta el fin de nuestros días.

Mitos sobre el sexo en edad avanzada

Unido a los cambios físicos que sufrimos al envejecer, hemos de mencionar algunos mitos que también pueden influir en nuestras relaciones. Algunos de ellos son ciertos (o parcialmente ciertos), y otros están muy lejos de la realidad.

 Hacerse mayor lleva a la pérdida del deseo sexual. Esto no es cierto. Lo que sí sucede es que la sexualidad se vive de manera diferente.

– En la tercera edad no necesitamos protegernos. Las enfermedades de transmisión sexual pueden contagiarse a cualquier edad. Al mantenernos sexualmente activos debemos ser conscientes de que la protección es siempre imprescindible.

– Las enfermedades afectan a la sexualidad. Este mito sí tiene algo de cierto. Las enfermedades cardiovasculares, neurológicas, pulmonares e incluso osteoarticulares requieren una adaptación de la actividad sexual. Pero si las padecemos, no tenemos por qué evitar el sexo o perder el deseo.

Consejos para vivir el sexo en la tercera edad

Hay algunas cosas que podemos hacer para vivir la sexualidad de manera más placentera. ¿Cuáles son?

1. Mantener una buena comunicación con nuestra pareja. Lo más probable es que, al cambiar nuestro cuerpo, debamos cambiar el enfoque para seguir disfrutando de la misma manera.

2. Hacer ejercicio físico y tener una buena alimentación. Así nos mantendremos en un buen estado de salud y toleraremos más fácilmente los esfuerzos.

3. Cuidar nuestra actividad social evitando el aislamiento y los comportamientos pasivos.

4. Evitar el estrés y renunciar a hábitos perjudiciales como el tabaco y el alcohol.

5. Trasladar nuestros problemas o dudas en este ámbito al geriatra sin ningún tipo de vergüenza.

En definitiva, el deseo sexual en la tercera edad no tiene por qué perderse. Simplemente tendremos que aceptar los cambios de nuestro cuerpo y adaptar a ellos nuestra actividad. Y por supuesto, acudir a un especialista en caso de necesitar ayuda.