Es más común de lo que pensamos que, con el paso del tiempo, las parejas entren en una monotonía sexual o se dé una ausencia de encuentros sexuales. La sociedad en general suele justificar estas conductas: todos hemos oído que con el tiempo se pierde la pasión, que a cierta edad lo normal es tener pocas relaciones sexuales y afirmaciones similares. Sin embargo, esto no tiene por qué ser así. Podemos valernos de los juegos eróticos.

Tipos de juegos eróticos

Los juegos eróticos pueden ayudarnos a reavivar una llama que se está apagando por no prestarle atención. Vivimos en un mundo que se mueve rápidamente, con muchas fuentes de estrés y sin tiempo para detenernos a cuidar lo importante. Una relación necesita ser cultivada y nosotros mismos necesitamos cuidar nuestra sexualidad. Utilizar este tipo de juegos puede ayudarnos a mejorar nuestra salud sexual y la relación con nuestra pareja. Veamos qué tipos hay:

– Citas eróticas: este juego consiste en quedar con nuestra pareja en algún lugar, preferiblemente al que no se haya ido antes. Presentarse como si se tratase de una persona desconocida y contarle una vida diferente a la propia. El juego continúa con la seducción del «desconocido», hasta donde se llegue.

– Preguntas y respuestas: lo ideal es hacer preguntas sobre la relación, las cosas características de la pareja. Cada vez que uno falle, deberá quitarse una prenda.

– Cambio de sexo: del mismo modo que, en algunas fiestas, hay quien se disfraza de persona del sexo opuesto, puede hacerse lo mismo en la intimidad de la pareja. Se puede utilizar ropa, imitar la actitud de la otra persona, su actividad o pasividad…

– Jugar con los ojos cerrados: en este juego se tapan los ojos con un antifaz o pañuelo y se deja volar la imaginación. Al eliminar un sentido, los demás se agudizarán.

– Sexting: Es posible valerse de las nuevas tecnologías para mandar a la pareja imágenes o mensajes subidos de tono. Este juego suele animar bastante la relación y es de lo más sencillo.

Hablar con nuestra pareja

Es fundamental que, cuando apreciemos que estamos en una rutina sexual que no nos beneficia, hablemos con nuestra pareja. En esta conversación debemos comunicarnos con naturalidad, expresando nuestras inquietudes. Es importante tener una actitud positiva: no se trata de acusar al otro con frases como «es que nunca tienes tiempo» o «nunca tienes ganas». Además, es importante que tengamos alguna sugerencia realista que hacer en cuanto a nuestra relación.

Normalmente, al plantear esto con nuestra pareja el problema se soluciona o, al menos, mejora bastante. Sin embargo, en ocasiones podemos necesitar ayuda profesional y puede ser interesante una terapia de pareja. Pero en líneas generales la rutina sexual de la pareja puede mejorar mucho haciendo uso de los juegos eróticos, y es algo muy sencillo de añadir a nuestra vida.