La pornografía en pareja es saludable. Así lo aseguran diferentes estudios que demuestran que ver escenas de sexo, compartir fantasías y aprender acerca de la sexualidad junto con tu compañero de intimidad puede no solo hacernos pasar ratos divertidos, sino también conseguir que seamos más felices y que nuestra relación se fortaleza.

Influencia de la pornografía en la pareja

Se nos ha tratado de convencer durante muchos años de que el sexo es algo pernicioso y la pornografía un tema tabú del cual debíamos mantenernos alejados. Las mujeres, sobre todo, han sido mal vistas si se atrevían a buscar sexo o a confesar que disfrutaban de su cuerpo y experimentando con juegos y sensaciones nuevas. Y, aunque en el caso del varón la sociedad tradicionalmente se ha mostrado mucho más permisiva, es ahora cuando hemos dado un importante salto para disfrutar en libertad del sexo, tanto hombres como mujeres.

Quizás al principio nos dé un poco de vergüenza proponer a nuestra pareja cualquier práctica erótica, pero está garantizado que, al poco tiempo, ese pudor inicial se va perdiendo y ambos encontrarán un cómplice para sus fantasías sexuales que les hará vivir momentos inolvidables.

Se trata de establecer un régimen de reciprocidad donde los dos expongan qué cosas le gustan y qué práctica sexual les excita más. De este modo, pondremos fin a la frustración que viven muchas parejas en la cama, evitando la monotonía y el desencanto.

Cómo asumir el consumo de porno en la relación

El sexo nos hace estar más sano y sentirnos mejor, así que no tenemos que privarnos de él. Los propios expertos recomiendan a las parejas que compartan sus fantasías sexuales. Mirar pornografía no solamente es un aliciente para motivarnos de manera visual en un precalentamiento previo al sexo, sino que nos permite inspirarnos y aprender ideas nuevas para probar nuevas experiencias tórridas cada día.

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No tiene nada de malo mirar pornografía o que nuestra pareja disfrute viendo porno. Más bien podemos verlo como una invitación a soltarnos la melena y atrevernos a dar ese paso que nos permita desinhibirnos para vivir una sexualidad más desenfrenada, excitante y plena.

Es momento de aceptar que una escena porno no escandaliza, sino que excita. Olvidar de una vez por toda que esta clase de grabaciones o espectáculos son negativos y, en su lugar, tomar inspiración de las propuestas que nos hacen.

Conclusión

Lo más importante es que la pornografía en pareja, más allá de aportar sal y pimienta a nuestras vidas, nos abre la puerta a una comunicación más abierta y profunda con nuestro compañero. Así la conexión entre ambos se vuelve mucho más sólida, además de emocionante. Lo perjudicial no es el sexo, sino los prejuicios en torno al mismo.