La harpaxofilia es una de las parafilias sexuales más extrañas que existen. Por si todavía lo desconoces, la parafilia es un tipo de atracción sexual que algunas personas sienten en determinadas situaciones o contextos.

De esa forma, el clímax en la relación se consigue buscando la excitación en elementos que no se relacionan normalmente con la sexualidad. En este caso concreto, la harpaxofilia hace referencia al placer sexual que provoca en alguien el hecho de ser asaltado violentamente.

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Origen del término harpaxofilia y causas

Para que puedas comprender un poco mejor su significado, has de saber que el término harpaxofilia está compuesto por las palabras de origen griego: harpax (atraco o robo) y philia (amor sexual dentro de este contexto).

En general, se piensa que las personas que experimentan este tipo de parafilias son individuos que están acostumbrados a tener una vida sexual muy activa. De ese modo, llega un momento en que las relaciones sexuales no les proporcionan una satisfacción plena. Aparentemente, estas carecen de la suficiente emoción o factor sorpresa que ellos necesitan.

Estableciendo nuevos roles durante el acto sexual, esto es de dominador y sumisa o viceversa, es posible llevar la sexualidad de la pareja al siguiente nivel. Así que jugar a crear diferentes realidades puede ser muy estimulante, principalmente para quienes el sexo se ha convertido en un ritual monótono.

 

El increíble mundo de la sexualidad

Se dice que sobre gustos no hay nada escrito, sobre todo cuando nos referimos al mundo de la sexualidad. Y es que como puedes visualizar en el popular largometraje español “Kiki: el amor se hace”, las parafilias sexuales son mucho más comunes de lo que nos pensamos.

Entre otras, el film retrata el momento en que una joven descubre un gusto sexual muy particular, la harpaxofilia, al experimentar placer siendo víctima de un atraco con violencia.

Aunque a la mayoría de las personas este hecho les produciría miedo y tensión nerviosa, hay quienes encuentran un tipo de excitación morbosa en este acto difícil de explicar. Es por esa razón que los mismos deciden recrear esta clase de escenas con sus parejas, para beneficiarse así de una experiencia sexual muy intensa.

Comunicación plena

Las personas que tienen esta parafilia específica deben sentirse libres de comunicarlo a sus parejas, pues no existe nada de lo que avergonzarse. De hecho, es sano mantener las vías de comunicación abiertas con el otro para establecer lazos de confianza y complicidad.

De esa manera, la pareja puede aventajarse de conocer los gustos sexuales mutuos para garantizar el disfrute y la diversión. Eso sí, es importante establecer los límites hasta donde se está dispuesto a llegar durante la relación sexual para evitar situaciones desagradables.

En resumen, el factor principal de una sexualidad saludable es el descubrimiento de los gustos sexuales de la pareja y la capacidad creativa para reinventarse en este ámbito. En ese sentido, la harpaxofilia podría ciertamente avivar la llama de la pasión entre algunas parejas.

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