Puede parecer inverosímil que algo tan fantástico como el sexo pueda hacernos sentir tristes. Sin embargo, la depresión postsexo existe y afecta a un 10 % de las personas. Las responsables de este bajón emocional tras el éxtasis del placer orgásmico son, una vez más, las hormonas. Aunque los complejos y prejuicios también pueden influir negativamente en nuestras emociones y hacernos sentir culpables después de mantener relaciones.

Qué es la depresión postsexo

Lo primero que hay que decir es que, pese a su nombre y pese a lo alarmante de sus síntomas, esta tristeza tras el sexo no supone de por sí un motivo para asustarse o, al menos, no a priori. De hecho, es posible que la mayoría de nosotros hayamos experimentado en alguna ocasión esa sensación después del coito, de notarnos más sensibles y extraños.

Si nuestro estado de salud y nuestra salud emocional, en general, son buenos, que nos invada una momentánea bajada de ánimo no tiene importancia, siempre y cuando esta caída sea en efecto una tristeza pasajera que no se prolonga más allá de unos minutos o de unas pocas horas. En caso contrario, sí conviene pedir ayuda y averiguar qué nos está ocurriendo.

Las mujeres pueden estar más experimentadas en fluctuaciones emocionales debido al vaivén de hormonas que experimentan durante toda su vida fértil y la posterior menopausia. Pero en el caso de los hombres, aunque estas alteraciones sean menos comunes y pronunciadas, también tienen lugar. Pues similar es lo que sucede durante la depresión después del subidón del orgasmo.

La explicación, si bien no existe unanimidad al respecto, podría ser bien sencilla. Y es que todo lo que sube; baja. Y las hormonas no son una excepción a esta regla. De modo que los niveles hormonales que se disparan durante el coito, se dejan notar también en su descenso postcoital.

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Cómo tratarla para disfrutar de las relaciones sexuales

Una vez más, el factor emocional es decisivo. Por esta razón, y aunque las hormonas entran en juego, si tenemos una mente abierta con respecto al sexo y un buen concepto de nosotros mismos, nos sentiremos merecedores de vivir la bonita experiencia de la sexualidad, sin complejos y sin sentimientos de culpabilidad.

También es importante aprender a disfrutar del presente, aparcando preocupaciones y temas que nada tienen que ver con nuestro momento íntimo durante las relaciones sexuales. El estrés nos está haciendo mucho daño y hay que tomar conciencia de que estar preocupados nos resta vida, haciéndonos perder momentos mágicos que en verdad nos merecemos.

No nos dejemos caer en la trampa de la depresión postsexo y pensemos que somos personas raras o que no valemos para la sexualidad. Simplemente disfrutemos, desconectando de todo lo exterior y centrándonos en nuestro placer.