Con el nombre de parafilias sexuales denominamos a las situaciones que de manera atípica generan excitación en la persona afectada. Son objeto de grandes controversias en el campo de la psicología y la psiquiatría, ya que es difícil establecer un límite claro entre lo que es un interés acentuado y lo que es una conducta patológica.

Qué son las parafilias sexuales y su clasificación

Estos trastornos se manifiestan como una necesidad imperativa de asociar la actividad sexual a algún objeto, situación, fantasía, impulso o conducta. Esta circunstancia es rígida y se ha vuelto imprescindible para obtener el placer sexual.

Estos trastornos se clasifican como típicos o especificados y atípicos o no especificados. Entre los primeros se encuentran el exhibicionismo, el voyeurismo, la pedofilia y el sadomasoquismo. En las parafilias atípicas podemos encontrar la necrofilia, la zoofilia, la coprofilia y la escatología telefónica.

Evaluación de las parafilias sexuales

La determinación de la gravedad de una parafilia depende de una serie de consideraciones. Estos trastornos se presentan con mayor frecuencia en el sexo masculino y suelen aparecer desde la adolescencia.

Algunas de ellas, como la pedofilia, el exhibicionismo, el frotteurismo (frotar los genitales sobre otro sin consentimiento) y el sadismo constituyen delitos en nuestra cultura. El contexto social, cultural y religioso es determinante para la evaluación del impacto de estas conductas. Un ejemplo de ello es que la masturbación o la homosexualidad son vistas como inaceptables en muchas culturas y religiones.

Definimos estas conductas como patológicas y entran por ello en la definición de parafilia solo si representan una alteración clínica importante, perjudican a los participantes de forma física, mental, económica o legal o son hechas contra la voluntad.

Tratamientos de sexología para parafilias

Para el enfoque terapéutico de cualquier parafilia debemos conocer al paciente y encontrar sus motivaciones y desencadenantes, los procesos mentales asociados y las dinámicas y secuencias conductuales. El historial detallado, las entrevistas y las pruebas de psicometría aportarán información imprescindible. Esto nos permitirá ayudarle a controlar los pensamientos y emociones y, en consecuencia, sus conductas. Es imprescindible explicarle al paciente las consecuencias de su conducta para fomentar la conciencia reflexiva.

Entre las herramientas útiles para el tratamiento se encuentran la psicoterapia, el psicoanálisis y la hipnosis. La terapia cognitivo-conductual puede ser utilizada para crear contracondicionamientos aversivos ante fantasías, imágenes o impulsos de gratificación. La terapia farmacológica tiene indicación en caso de trastornos asociados como la depresión o la ansiedad. También hay fármacos que pueden utilizarse para modificar la conducta mientras se desarrollan las terapias, como el topiramato, que disminuye la impulsividad, y el bupropion, que disminuye el apetito sexual.

El enfoque multidisciplinario de las parafilias sexuales nos permitirá ayudar al paciente a encauzar su sexualidad hacia prácticas más saludables y seguras. También podremos controlar la ansiedad y el temor que suelen generar las parafilias en las personas afectadas.