Normalmente, tendemos a pensar que las discusiones en pareja son perjudiciales, sin embargo, esto no es así necesariamente. Conforme avanza una relación amorosa aumenta la probabilidad de que ocurran todo tipo de conflictos. Estos desencuentros son inevitables y pueden ser beneficiosos si los afrontamos adecuadamente. Las discusiones deben ser algo habitual siempre y cuando no sean demasiado frecuentes ni violentas.

¿Por qué discutimos?

Para afrontar ciertos desacuerdos y polémicas es coherente que existan ciertas discusiones para encontrar una solución común a los dos puntos de vista. El problema es que la mayoría de las parejas nos centramos en buscar un culpable. Además, argumentamos nuestras posturas con hostilidad, provocando unas broncas totalmente destructivas que deterioran cada vez más la relación amorosa.

Estrategias para afrontar las discusiones en pareja

En este artículo vamos a repasar algunas técnicas para superar estas situaciones, con estas medidas no evitaremos las disputas, pero seremos capaces de corregir los errores más comunes.

Identificar y expresar nuestras emociones

Antes de todo, es importante reconocer si nuestra discusión es provocada por la tristeza, el enfado, la frustración, etc. Es necesario aclarar el origen del conflicto para poder actuar sobre el mismo y solucionarlo de raíz.

Promover el diálogo

Evitar el diálogo y dar la razón a nuestra pareja sin sentido es una técnica desaconsejable, con ella llegaremos a la frustración por acumular sentimientos no expresados anteriormente. Por ello, hay que crear un clima que favorezca el diálogo constructivo y sosegado.

No faltar al respeto

Las discusiones en pareja van acompañadas de intensas emociones que nos tientan a dejarnos llevar por los impulsos, diciendo cosas que ni siquiera pensamos en algunas ocasiones. No debemos emplear reproches ni restarles valor a nuestras palabras, hay que promover un ambiente basado en el respeto mutuo.

Elegir el momento adecuado

En muchas ocasiones donde el entorno o el contexto no es idóneo para una discusión es mejor posponerla. Debemos encontrar un momento de mayor intimidad, cuando la pareja se sienta cómoda y con tiempo suficiente para aclarar el debate.

No tomar decisiones

No debemos tomar decisiones importantes de las que podamos arrepentirnos. Estas decisiones necesitan una reflexión a fondo una vez se calme el conflicto, cuando los actos no se muevan por nuestros sentimientos y la impulsividad.

Saber parar

Cuando el debate se ha estancado o está descontrolado es importante terminar y dejar de repetir las mismas ideas. Para ello se pueden emplear técnicas como el tiempo fuera, el cual facilitará el posterior transcurso de la discusión y calmará los ánimos.

Como vemos, si mantenemos ciertas condiciones en el clima de las discusiones en pareja podremos observar cómo estas desavenencias no son necesariamente perjudiciales y que pueden incluso mejorar la relación. De esta forma ambos compartirán sus ideas con total confianza y respeto para solucionar los problemas.