Sufrir por amor es una idea romántica muy arraigada en nuestra sociedad. Son muchos los que consideran que si el amor no duele es porque este no es real o no merece la pena. Nada más lejos de la realidad. Una relación sentimental sana no ha de provocar daños físicos o psicológicos, aunque surjan pequeños conflictos cotidianos entre la pareja.

Y es que el dolor emocional que acompaña al amor meramente se da en las relaciones tóxicas, vínculos forjados entre personas emocionalmente dañadas e inestables.

 

La importancia de reconocer cuando el amor daña

Quienes padecen las actitudes y comportamientos negativos de sus parejas sin poner remedio a su nefasta situación, normalmente carecen de una autoestima alta. Por eso, la frase aceptamos el amor que creemos que nos merecemos resume perfectamente este problema sobre el amor propio extrapolado a las relaciones amorosas.

De ahí que tantas y tantas personas se vean involucradas en lazos afectivos que solo les proporcionan sinsabores y continuas decepciones. No obstante, estas no se plantean la posibilidad de buscar un amor más amable porque se acostumbran a tener relaciones de este tipo. Así, suelen aburrirse al lado de individuos más equilibrados, maduros y sanos a nivel emocional. El amor que duele es únicamente el que les hace sentir vivos.

Sin embargo, es realmente importante darse cuenta de estar enredado en una espiral destructiva de pareja. Pues además de crear dependencia emocional, una relación tan insana puede provocar resentimiento, desgaste físico y psicológico, así como una gran dosis de culpa. Y esto merma aún más la visión pesimista que se tiene de uno mismo, razón por la que sus efectos son muy dañinos para el bienestar emocional y el crecimiento personal.

Alimentar una relación amor-odio de estas características puede impedirte evolucionar en todos los aspectos de tu vida. Así que, tomar conciencia de sufrir por amor es una cuestión de urgencia que requiere de medidas drásticas para abordar sus fatales consecuencias.

 

¿Por qué algunas personas se quedan en relaciones perjudiciales?

Según el bestseller “Las mujeres que aman demasiado” de Robin Norwood, muchas de las mujeres que aceptan parejas poco convenientes lo hacen buscando repetir ciertas dinámicas del pasado.

Aquellas personas que se criaron con padres ausentes, abusivos o con adicciones aprendieron que debían ganarse el amor de sus progenitores. Entendieron que para recibir ese amor que tanto anhelan, necesitan esforzarse y ofrecer su incondicionalidad a pesar de no recibir ningún afecto o consideración a cambio.

Generalmente, encuentran muy difícil desintoxicarse de estos patrones de comportamiento e inconscientemente se relacionan con quienes tienen muchos problemas, o son emocionalmente inalcanzables.

A pesar de ello, poner fin a una vorágine de esta índole es posible con la ayuda terapéutica necesaria y entendiendo que sufrir por amor no debería ser el denominador común de todas las relaciones. El respeto mutuo, la confianza, la complicidad y una comunicación asertiva son algunas de las piedras angulares de cualquier vínculo amoroso saludable.

El amor que nutre es el de verdad.

¡Permítete dejarlo entrar en tu vida!