El trastorno límite de la personalidad, personalidad borderline o TLP es un tipo de patología que en el pasado estuvo mal definida. Su concepto ha evolucionado para ser un problema que podemos diagnosticar mediante criterios exactos.

Qué es el trastorno límite de la personalidad

Esta alteración psicológica está conformada por un patrón de pensamiento rígido que genera conductas nocivas. Suele iniciarse en la adolescencia y se prolonga por mucho tiempo. Afecta al 2 % de la población y creemos que está causada por una combinación de circunstancias ambientales y genéticas.

Los pacientes con TLP están sometidos a emociones de muy elevada intensidad. Para escapar del sufrimiento generado, desarrollan conductas como, por ejemplo, compras compulsivas o promiscuidad. La dificultad para expresar, identificar y controlar las emociones hace a veces estallar en el paciente reacciones de ira desproporcionada ante estímulos que en apariencia no lo justifican.

Entre sus rasgos predominantes están la inestabilidad y turbulencia emocional, la conducta impulsiva y una relación perturbada con el entorno. Anteriormente, se estimaba como muy difícil de tratar, pero, hoy en día, podemos ayudar al paciente a controlar sus impulsos, regular sus emociones y mejorar su malestar.

Síntomas identificativos del TLP

Las palabras que mejor definen al TLP son impulsividad e inestabilidad. Sin embargo, en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM V), encontramos que se deben cumplir 5 de los siguientes criterios para llegar al diagnóstico:

1. Un gran miedo al abandono y esfuerzos denodados por impedirlo.

2. Intensidad e inestabilidad en las relaciones sociales. El paciente pase de idealizar a desvalorizar, sin puntos medios.

3. Identidad alterada, inestabilidad del sentido del yo y de la autoimagen. Cambios en las metas, valores y perspectivas.

4. Impulsividad que lleva a conductas autodestructivas.

5. Conductas suicidas o de autolesión o amenazas relacionadas.

6. Estado de ánimo muy reactivo e inestable con fuertes emociones negativas.

7. Sensación permanente de vacío.

8. Ira inapropiada, explosiva, excesiva y muydifícil de controlar.

9. Ideación paranoide transitoria asociada al estrés.

Consecuencias del TLP

Los pacientes que no reciben tratamiento tienen una baja calidad de vida. Las consecuencias afectan no solo a su entorno, sino también a sí mismos en las áreas social, familiar y laboral.

Estos pacientes pueden llegar a tener conductas que les afecten física y mentalmente: promiscuidad, conducción temeraria con accidentes de tránsito, abuso de sustancias, ludopatía, compras compulsivas o conductas delictivas.

La familia también sufre el problema y puede haber maltrato, pérdida patrimonial y abandono. Por último, las relaciones laborales se alteran y el paciente no progresa en su profesión o incluso puede perder su empleo.

Debemos diagnosticar el trastorno límite de la personalidad adecuadamente y cuanto antes para administrar el tratamiento oportuno. Así, podemos prevenir los efectos lesivos tanto para el paciente como para su familia y reducir el sufrimiento al que se ve sometido.