El carácter puede definirse como la expresión del temperamento de una persona. El mismo es un patrón adquirido que puede modificarse a lo largo del tiempo en función de las experiencias vitales.

Según la popular clasificación del psicólogo Le Senne, existen ocho tipos de carácter diferentes con una serie de cualidades concretas. Si deseas descubrir el tuyo, presta atención a cada detalle y fíjate en las características básicas.

¿Cuáles son los principales tipos de carácter?

De acuerdo con Le Senne, el carácter depende de tres unidades básicas: la emotividad o su ausencia, la actividad o la falta de ella y finalmente, lo primario y lo secundario. Debido a su combinación, distinguimos los siguientes.

  • Nervioso: Mantienen un nivel de actividad intenso que les permite drenar sus impulsos. Sin embargo, su falta de organización y su implicación en numerosos quehaceres les impide alcanzar el éxito en todos sus empeños lo cual origina estados ansiosos.
  • Sentimental: Individuos tímidos pero con una rica vida interna que consolidan a través de la reflexión profunda en soledad. Aun así, sus inseguridades pueden mermar su habilidad para hacer frente a los conflictos. De hecho, eso es lo que les obstaculiza para emprender nuevos retos sobre los que no ejercen control.
  • Colérico: Viven desquiciados por el estrés y un bajo rendimiento laboral por querer abarcar demasiado. Además, tienden a ser intranquilos y a frustrarse fácilmente ante la adversidad. A pesar de su exagerado ímpetu, son responsables y capaces de resolver sus problemas.
  • Apasionado: Personas sumamente emocionales e independientes que son muy centradas a la hora de realizar sus tareas. Sin embargo, les resulta difícil soltar el pasado y suelen aferrarse a las ofensas recibidas mostrándose rencorosos.

 

Otras clases de carácter

Además, existen estos otros cuatro tipos de carácter:

  • Sanguíneo: Son afectivos y con una forma optimista de percibir lo que les rodea. Asimismo, son muy prácticos por lo que buscan resultados a corto plazo fijándose pequeñas metas. No obstante, vivir tanto en el presente les dificulta realizar planes de futuro sobre sí mismos o con otros.
  • Flemático: Son los más sanos y equilibrados de la clasificación. Son de carácter apacible, muy ordenados y siempre cumplen con sus obligaciones a tiempo. Además, poseen una estabilidad emocional notoria. Un factor negativo es que pueden ser muy críticos o exigentes con quienes muestran un comportamiento diferente.
  • Amorfo: Son honestos pero poco motivados y carentes de la ambición necesaria para tomar la iniciativa en diferentes ámbitos. Igualmente, muestran poca preocupación por definir sus intereses y evitan planear su futuro para huir de las responsabilidades y tomar el control de sus vidas.
  • Apático: Son personas melancólicas aferradas al pasado. No tienen una gran creatividad y tampoco innovan en ningún aspecto de su vida. Se conforman con lo que tienen aunque puedan sentirse estancadas.

Como ves, estos son los tipos de carácter que explican en gran medida la forma de ser y de concebir la vida de muchas personas. Eso sí, ten en mente que el carácter puede cambiar a diferencia de la personalidad, que suele ser estable.