El trastorno por estrés postraumático se da en personas que han sufrido algún tipo de acontecimiento dramático en sus vidas. Podemos estar hablando de presenciar actos violentos, sufrir secuestros o vivir una guerra de cerca.  Lo habitual es que, tras estas vivencias, tengan pensamientos recurrentes sobre ellas, mucha angustia o pesadillas. Incluso es habitual que, debido a sus síntomas, les resulte complicado adaptarse a su vida cotidiana.

¿En qué consiste el trastorno por estrés postraumático?

Este trastorno puede comenzar justamente después de los sucesos responsables del mismo, o un tiempo después. Conlleva una serie de síntomas que, si bien pueden variar dependiendo de la persona, algunos resultan muy característicos.

Flashbacks involuntarios que llevan a los pacientes al momento del trauma. Incluso pueden tener alucinaciones con que ese momento se repite.

Problemas para recordar ese hecho con detalle.

Hiperactividad y pérdida de interés. Por un lado, se encuentran irritables, no duermen bien y tienen dificultades para concentrarse. Por otro, dejan de interesarse por sus aficiones.

Ansiedad en el momento de acercarse a lugares, personas o cualquier elemento que les recuerde el momento. Es habitual que, al recordarlo, además, suden profusamente, tengan palpitaciones y la respiración se les dificulte.

– Por último, algunas emociones que deberían ser normales les paralizan y les hacen sentirse psíquicamente distantes.

Consecuencias del trastorno

El trastorno por estrés postraumático no dura menos de un mes y quien lo sufre ve alterada su vida completamente. De hecho, debemos mencionar que una de sus consecuencias es la de aumentar la probabilidad de sufrir otros problemas.

Si lo padecemos, será más sencillo que tengamos pensamientos suicidas y, en algunos casos, que los llevemos a cabo. Además, seremos más propensos a sufrir ansiedad, depresión y algunas situaciones difíciles con determinadas sustancias. Nos referimos tanto a trastornos alimenticios como a problemas con el alcohol y las drogas.

La buena noticia de todo esto es que es un trastorno puede tratarse.

Posibles tratamientos

En primer lugar, la mejor opción es comenzar a tratar las consecuencias de los acontecimientos dramáticos lo antes posible. No son muchas las personas que acaban padeciendo este trastorno, pero con un tratamiento preventivo son aún menos. Es posible evitar que las reacciones que, en principio, resultan normales, terminen convirtiéndose en algo patológico.

Aun así, en caso de terminar padeciendo el síndrome de estrés postraumático, debemos saber que existen opciones. Las más recurrentes son la psicoterapia y los fármacos. La primera opción se enfoca en enseñar al paciente a relajarse y a racionalizar los hechos. Incluso, en ocasiones, utilizamos las terapias de choque para poder enfrentar ese acontecimiento. La segunda, en cambio, suele enfocarse en tratar la ansiedad y la depresión.

Como resulta obvio, lo mejor para tratar el trastorno por estrés postraumático es intentar prevenirlo. Pero, en caso de no conseguirlo, sigue siendo posible hacerle frente.