La inteligencia emocional se ha convertido en los últimos años en un concepto muy interesante y en el cual se ha profundizado en el ámbito de la psicología. Esto es debido a que ha mostrado ser una de las claves no solo a nivel personal, sino también en el rendimiento laboral, educativo y deportivo. A continuación, queremos mostrar en qué consiste la inteligencia emocional, sus ventajas y cómo podemos desarrollarla.

Qué es la inteligencia emocional

Como hemos mencionado, esta competencia es esencial para diversos ámbitos de la vida y para el bienestar de las personas, su felicidad y su desarrollo personal. Podemos definir la inteligencia emocional como el conjunto de nuestras habilidades mentales que están orientadas a identificar y gestionar nuestras emociones y sentimientos, así como los de los demás, para empatizar mejor. Este tipo de inteligencia marca nuestra actitud ante la vida, nuestro equilibrio y cómo nos relacionamos, por lo que es muy importante saber cómo desarrollar la inteligencia emocional y potenciarla.

Diferencias con otras inteligencias

La inteligencia emocional va más allá de la inteligencia académica o el coeficiente intelectual, se trata de un conjunto de competencias que nos permiten relacionarnos mejor con nosotros mismos y con las otras personas, gestionando de forma asertiva nuestras emociones. Por lo tanto, se trata de una nueva visión con respecto al concepto de inteligencia que siempre ha estado vinculado al rendimiento académico, a los aspectos cognitivos e intelectuales de las personas.

Por otro lado, cabe destacar que el coeficiente emocional es moldeable, a diferencia del intelectual. Esto nos permite desarrollarlo y mejorarlo si utilizamos los métodos adecuados.

Ejercicios para cultivar la inteligencia emocional

El primer paso consiste en aprender a reconocer cuáles son nuestras emociones y sentimientos en cada situación, para luego comprender de dónde provienen y poder así controlarlas y gestionarlas mejor.

1. Debemos reflexionar sobre nuestras emociones y averiguar las causas que las provocan. El autoconocimiento es fundamental.

2. No juzgar a los demás. La empatía ayuda a comprender mejor los sentimientos ajenos y por eso no debemos etiquetar las cosas como “buenas” o “malas”.

3. Identificar los pensamientos que vienen asociados con la emoción que estamos sintiendo.

4. Intentar regular y gestionar las emociones, buscando la intensidad adecuada para expresarlas o decirlas.

5. Tenemos que identificar nuestras fortalezas y debilidades. Una vez encontramos nuestras fortalezas, debemos valorarlas.

6. Debemos ser asertivos en los conflictos. La asertividad es la mejor forma de gestionar los conflictos.

7. Tenemos que expresar nuestras emociones con los demás, para liberarnos y que no se queden dentro. Una expresión emocional sana ayuda a nuestro bienestar psicológico.

En definitiva, la inteligencia emocional nos permite mejorar nuestra calidad de vida y vivir de forma más plena. Trabajarla y desarrollarla es fundamental para conocernos mejor y tener mejores relaciones con los demás.