La dislexia en adultos nos presenta retos especiales por tratarse de un trastorno del aprendizaje no diagnosticado y cronificado. Aunque, en muchos casos, la persona desarrolla por sí misma mecanismos de compensación.

Necesidad de diagnosticar la dislexia

En los adultos no diagnosticados a edad temprana, esta condición suele implicar que durante la juventud tuvieran problemas de rendimiento escolar. Para que podamos llegar a una conclusión existe, además, la dificultad de que no hay pruebas diagnósticas para la dislexia en español. Eso sin contar con la gran variabilidad de factores internos y externos que afectan al desarrollo de cada persona con esta patología.

Historial de dificultades de aprendizaje

Durante una consulta inicial, podemos recopilar información acerca del desempeño escolar y el nivel de rendimiento. La evaluación que utilizaremos es la escala de detección de dislexia en adultos, similar a la utilizada en niños.

Análisis de la lectoescritura

Podemos indagar en el nivel de corrección ortográfica del sujeto mediante un dictado. También se medirá la lectura, en lo que respecta tanto a la velocidad como a la comprensión de lo leído.

Fluidez verbal

Para esta habilidad indagaremos acerca de la facilidad para expresarse, el acceso a un léxico adecuado y la corrección en el habla con respecto a sustituciones u omisiones de sílabas o vocablos.

Evaluación global

Estas comprobaciones son necesarias para descartar otras causas de problemas con el lenguaje escrito y oral. Estas pueden ser de personalidad, debidas a una baja autoestima e inseguridad, por la alteración de la percepción y la memoria, por la dificultad no corregida para percibir y procesar estímulos visuales y auditivos o fruto de la capacidad intelectual general.

Características de la dislexia en adultos

El principal trastorno que presentan los adultos con dislexia es el fonológico, y secundariamente problemas con la memoria. Entre los rasgos clave que encontraremos destacan los siguientes:

Dificultad con las comunicaciones escritas

Los adultos afectados por este trastorno pueden presentar informes, mensajes y textos deficientes, con alteraciones en la ortografía. Con frecuencia se presenta una falla de memoria que impide seguir redactando un texto.

Evitación de la lectura

Estos pacientes tratan de evitar leer, ya sea por placer, por aprendizaje o por trabajo, privilegiando otras formas de comunicación.

Incapacidad para la lectura en voz alta

Esta actividad se dificulta, es lenta y hay problemas para pronunciar los vocablos que no son parte del habla cotidiana.

Problemas visuales al leer

Estas personas pueden ser muy sensibles a la iluminación del texto, a los diferentes colores del papel o la forma de las letras. En ocasiones pueden percibir que las palabras se mueven.

La dislexia en adultos es un trastorno que debe tratarse. La falta de diagnóstico en la niñez y la juventud es la causa de que esta enfermedad llegue a convertirse en un problema crónico y a menudo no advertido por quienes lo padecen.