El término estrés se ha hecho muy popular en las últimas décadas. De hecho, parece que los síntomas del estrés ya no sean importantes por lo común del trastorno. Por eso, es necesario replantearse qué implica sufrirlos y a qué hemos de atenernos en tal caso.

Este es un estado de cansancio mental que, a largo plazo, puede tener unas nefastas consecuencias para tu salud general. A consecuencia de ello, es urgente que conozcas sus señales de alarma.

Los síntomas de estrés más desconocidos

El estrés es un mal que se presenta en infinidad de formas y, a veces, resulta muy difícil reconocer. Por ello, deseamos contarte los signos del estrés menos populares:

  • Dolores de cabeza. Las jaquecas o las migrañas severas podrían anunciarte que estás experimentando esta condición. Si eres incapaz de conciliar el sueño por los dolores de cabeza y los mismos son parte de tu rutina diaria, vigílalos de cerca.
  • Diarrea o estreñimiento. El estrés ocasiona una verdadera revolución en el organismo, afectando principalmente al sistema digestivo. Así que probablemente manifiestes falta de apetito o algunas molestias estomacales de este tipo.
  • Falta de energía y cansancio excesivo. Las situaciones estresantes llegan a ser realmente agotadoras, sobre todo porque te privan de tu energía vital, sumiéndote a una fatiga extrema. Cuando el insomnio también hace su aparición, la calidad de vida se resiente notablemente.
  • Problemas de atención y memoria. Este estado resta mucha energía, por eso luego andas alicaído y con la mente en otra parte. Si constantemente te cuesta recordar tus tareas pendientes o te es imposible centrarte en lo que haces a diario, posiblemente el estrés sea el problema.
  • Alteraciones sexuales. Disfrutar plenamente de la sexualidad, por desgracia, depende en gran medida del estado de ánimo. Como resultado, tu libido y la calidad de tus encuentros sexuales pueden verse tremendamente afectados.

Causas principales

Hay muchísimas razones por las que se experimentan estos síntomas del estrés. Los motivos más usuales son tan variados como: insatisfacción laboral, falta de adaptación social, dificultades económicas, ausencia de tiempo libre o tener una personalidad muy perfeccionista, entre otros.

En general, cualquier situación potencialmente estresante está sujeta a vivenciarse de esa manera cuando careces de mecanismos para tratar el problema. Así, en algunas situaciones, no es tanto lo que se vive sino cómo se vive.

Por supuesto, existen momentos muy complicados que siempre generan estrés, tales como la pérdida de trabajo, cualquier tipo de separación o el fallecimiento de un ser querido. En esas circunstancias, este cansancio mental es solo parte del proceso de duelo y si lo sufres debes permitirte sentirlo pero ¡hasta cierto punto!

Sin embargo, en el momento en que el estrés se convierte en algo crónico, debido a la carencia de higiene emocional, conviene tomar cartas en el asunto.

Consejo final

Cuando tu respuesta emocional ante un acontecimiento neutro o incluso trivial te hace levantar sospechas, es imperativo analizar tu sistema de creencias. Así, descubrirás cuál es la explicación de tu reacción exagerada a ese estímulo concreto.

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