El escapismo es un mecanismo psicológico de defensa, a menudo inconsciente. Y todos recurrimos a él, en mayor o menor medida. ¿Quieres saber más?

¿Qué es el escapismo?

Se trata de una estrategia para evadir la realidad y sus problemas en las relaciones personales, de trabajo, familia… Buscamos el desarraigo de lo real para refugiarnos en un mundo ficticio. La propia sociedad actual está dominada por el individualismo, las relaciones superficiales y utilitarias y la evasión.

Existe una actitud escapista ocasional, en la cual nos dedicamos a actividades como ver series, leer o interactuar en las redes sociales son actividades que nos alivian de los agobios cotidianos. Podemos utilizarlas como una técnica para manejar situaciones puntuales de estrés. Sin embargo, cuando esta tendencia se convierte en una pauta y en la única solución de que disponemos para todos los problemas, pasa ser tóxica.

Cómo huir del escapismo

Involucrarse de forma íntima y estable con otras personas es difícil para muchos. Este tipo de relaciones requiere madurez a la hora de afrontar el riesgo que representa. Es necesaria una aptitud para cuidar a los demás, comprometerse más allá de los intereses egoístas y ser empático.

En la actualidad disponemos de una gran facilidad para establecer nexos superficiales en las redes sociales. La inmadurez y la debilidad emocional para afrontar responsabilidades pueden llevar a muchas personas al miedo. La reacción es, con frecuencia la huida. Esto se manifiesta en una proporción directa: a mayor compromiso, más evitación.

Afrontar la realidad

Huir de forma constante de lo real para refugiarnos en lo imaginario no solucionará los problemas. Por el contrario, las situaciones que interpretamos como amenazantes seguirán allí.

Si nuestra solución siempre es huir, los problemas serán cada vez peores y nuestra angustia aumentará. Esto nos llevará a acentuar las conductas escapistas y caeremos en un círculo vicioso. Por ello es importante que seamos conscientes de lo que nos sucede.

Mantener el control frente al escapismo

Para que esta tendencia no nos desborde, podemos recurrir a ciertas herramientas. Lo primero es preguntarnos si lo que estamos haciendo en este momento reporta alguna solución a nuestra ansiedad. Esto nos ayudará a caer en la cuenta de que es una actividad sin consecuencias positivas.

También podemos tratar de identificar qué es lo que nos causa temor o angustia. Una vez identificada la fuente de estas emociones negativas, podremos hacer algo en pro de su resolución.

En conclusión

No hay un lugar seguro donde escondernos de nuestros miedos, angustias y carencia de certezas. Establecer relaciones sanas y duraderas con familia, amigos y pareja depende de nuestro nivel de compromiso y de nuestra propia salud emocional.

Huir de unas situaciones para cambiarlas por otras, sean relaciones superficiales o actividades de escapismo, solo incrementa nuestros problemas y la ansiedad que deriva de ellos. La solución pasa por afrontar la realidad.