El trastorno de la personalidad por evitación es, como su propio nombre indica, un trastorno de personalidad que se caracteriza por un alejamiento social del afectado por temor a ser rechazado o criticado por los demás.

Aunque se desconocen sus causas concretas, podría aparecer como consecuencia de factores genéticos y ambientales muy específicos. Si te interesa conocer un poco más de esta condición, ¡sigue leyendo y presta atención a cada detalle!

 

Principales síntomas

El trastorno de la personalidad por evitación presenta una sintomatología psicológica específica que no debe pasar inadvertida:

-Síntomas de ansiedad intensos al enfrentarse a situaciones sociales. Un temperamento tímido acompañado de inseguridades y poca confianza en uno mismo pueden favorecer la incidencia de este trastorno.

-Un nivel de autoestima muy bajo suele hacer mella en estos individuos. Lo cierto es que ser la víctima de sus críticas y juicios de valor continuos acaban destruyendo su amor propio. Su mente, entonces, acaba convirtiéndose en su peor enemigo al dar validez a sus creencias y retroalimentar esos pensamientos negativos.

– Se da un aislamiento social del resto de personas para huir de circunstancias que solo les generan estrés y nerviosismo. Al imaginar que siempre son juzgados por los demás, son incapaces de establecer relaciones sociales sanas. Y es que no podrían soportar los conflictos o que señalen sus defectos debido a su hipersensibilidad.

-Asimismo, tampoco se sienten cómodos al mantener contacto físico con otros, por lo que lo evitan a toda costa. Tener una mala imagen de sí mismos hace que consideren que no merecen el afecto ajeno, de manera que lo perciben como una amenaza.

-Al desconfiar de los demás continuamente, se mantienen en un estado de vigilancia extrema para protegerse del exterior al tiempo que van construyendo sus corazas emocionales. No se abren a otros individuos, lo que finalmente les provoca sentimientos de inadecuación.

¿Cuál es el tratamiento para el trastorno de personalidad por evitación?

Antes de nada, hay que entender que este desorden mental es sumamente complejo. Aun así, los afectados pueden notar una gran mejoría en sus síntomas al beneficiarse de terapia psicológica. Esta suele ser parecida a la que se emplea para vencer la fobia social ya que ambos trastornos presentan características muy parecidas.

Un tratamiento cognitivo conductual ayudará al paciente a desactivar sus creencias patológicas para que estos tomen conciencia de una realidad libre de peligros. En este punto, es conveniente someter al mismo a la exposición de “situaciones de riesgo” y que el afectado entienda que las mismas no entrañan una amenaza real.

A partir de esta etapa, la terapia grupal podría ser muy efectiva para el apropiado desarrollo de sus habilidades sociales. Escuchar a otras personas con los mismos problemas propicia la empatía, la escucha activa y un deseo de conectar con ellos. Bajar la guardia les permite estar más relajados y disfrutar del contacto social.

En casos que además incluyan síntomas ansiosos y psicológicos, la medicación resultará necesaria para aliviar su angustia.