Las fobias son, a veces, fenómenos tan raros como fascinantes. De esa forma, la brontofobia es el temor exagerado a las tormentas, específicamente a los truenos o relámpagos que las protagonizan.

Sus efectos pueden llegar a manifestarse de forma severa en niños de corta edad. De hecho, quienes no consiguen hacer frente a este miedo en la niñez suelen ser propensos a desarrollar fobia a las tormentas en la edad adulta.

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Fobia a las tormentas: síntomas asociados

Al igual que el resto de fobias, la brontofobia es un trastorno de tipo ansioso. Así, ante la presencia de un estímulo concreto, en este caso, un fenómeno meteorológico con posibles consecuencias catastróficas, el pánico realiza su aparición estelar.

  • La sintomatología relacionada tiene un carácter complejo ya que es tridimensional. Por una parte, se encuentran los signos cognitivos que desencadenan los momentos de miedo. Se trata de los pensamientos o creencias obsesivas asociadas al peligro de las tormentas. El miedo a no estar en control de la situación e incluso vivenciar el episodio fóbico puede producir sensaciones de irrealidad y de verdadera angustia emocional.
  • Por otro lado, los síntomas físicos aparecen debido a la sobreactivación del sistema nervioso que provoca una respuesta fisiológica determinada. Así, quien padece brontofobia experimenta una respiración agitada, cefalea tensional, contracción muscular, desórdenes gástricos, sudoración intensa, mareos o vómitos.
  • Por último, los síntomas conductuales se refieren al comportamiento adoptado por un individuo cuando se encuentra en presencia del estimulo fóbico. De ese modo, ante la ansiedad que este fenómeno despierta, la persona recurrirá a estrategias de evitación o escape como manera de protegerse. De lo que se trata es de huir de las sensaciones angustiantes que son difíciles de controlar.
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Causas principales

La fobia a las tormentas no posee una única causa. De hecho, algunas personas ni siquiera son conscientes de las ideas que se esconden tras su miedo intenso. Es decir, no son capaces de asociar este temor a ninguna razón concreta.

En otros casos, la brontofobia es el producto de una vivencia traumática del pasado. Además, hay que tener en cuenta que algunas personas presentan una mayor predisposición a sufrir episodios de estrés por herencia genética. Tampoco hay que olvidar que hay quienes tienen una sensibilidad muy especial o que la fobia a las tormentas puede desarrollarse como una conducta aprendida por imitación de un progenitor.

 

Tratamientos disponibles

Es conveniente buscar un tratamiento eficaz para calmar el desgaste energético asociado a esta fobia. En este sentido, la terapia cognitivo-conductual, esto es, la terapia de diálogo es una de las más exitosas para tratar esta clase de trastornos de ansiedad.

Otras técnicas psicoterapéuticas como la reestructuración cognitiva (modificación de las ideas asociadas a un elemento) o la exposición en vivo han resultado ser muy útiles para un buen número de personas.

En esencia, practicar deporte con regularidad y beneficiarse de la meditación guiada son algunas medidas adicionales que pueden ayudar a calmar el nerviosismo y el estrés.

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