Sin duda, las emociones son un aspecto importante de nuestra vida, influyen en cómo pensamos y en cómo nos comportamos. Es por ello por lo que su estudio en la psicología ha estado en auge en las últimas décads. Pero, ¿qué son?

¿Qué son las emociones?

Se entienden como un complejo estado psicológico que deriva de las reacciones que experimentamos ante ciertos estímulos. Este estado también engloba cambios fisiológicos o psicológicos intensos que posteriormente pueden generar un cambio en la conducta. Se puede decir que una emoción es una experiencia subjetiva, ya que depende de cómo interpretemos los sucesos que ocurren a nuestro alrededor.

Clasificación

En la actualidad las emociones pueden ser clasificadas en dos tipos: básicas o primarias y secundarias.

Emociones básicas

Paul Ekman en su investigación sobre las emociones y la expresión facial halló que personas de distinta cultura identificaban las mismas emociones dándoles el mismo significado. De este modo, fue consciente de la existencia de las emociones básicas.

En consecuencia, dichas emociones son innatas, universales y responden a un estímulo. Duran unos pocos segundos y se inician muy rápidamente. Aunque hoy en día los investigadores varían en el número de emociones básicas existe consenso con las siguientes:

– Alegría.

– Tristeza.

– Ira.

– Miedo.

– Sorpresa.

– Asco.

Emociones secundarias

Las emociones secundarias dependen de nuestras características personales, así como de la cultura en la que se dan. Son derivadas de las emociones primarias y son incluidas por el pensamiento. El suceso que las genera apunta, sobre todo, a las relaciones interpersonales, es decir, a nuestras experiencias con los demás. De cada emoción primaria derivan varias secundarias:

– Del miedo proceden la angustia, la incertidumbre y la preocupación.

– De la sorpresa, el desconcierto, el sobresalto y la admiración.

– De la ira, el odio, el enfado y la irritabilidad.

– Del asco, la repugnancia, el disgusto y el rechazo.

– De la tristeza, la soledad, la pena y el pesimismo.

– De la alegría, el amor, el placer y la diversión.

Estas no son todas las secundarias, sino algunos ejemplos para que entendamos la asociación existente con cada emoción básica.

¿Cómo nos afectan?

Las emociones pueden afectar tanto a nuestra salud física como a nuestra salud mental. Como hemos visto, no solo existen emociones positivas como la alegría, sino que también existen las negativas, como es el caso del miedo.

Cuando nos hallamos ante una situación emocional negativa durante mucho tiempo, dicha circunstancia puede desembocar en una enfermedad física, ya que el sistema inmune se debilita.

Por tanto, las emociones positivas nos ayudan a gozar de un estado de calma, tanto físico como mental, de forma que nos sentiremos plenos.

Como vemos, las emociones nos ayudan a experimentar y a interpretar el mundo, de forma que sin ellas sería muy difícil relacionarnos con el entorno que nos rodea.