Erróneamente, las personas que padecen del trastorno depresivo mayor (comúnmente conocido como depresión a secas) son socialmente estigmatizadas. De ellas se dice que les falta voluntad, que se han dejado ganar por la apatía o que no se levantan de la cama porque no quieren, entre otras cosas. Ello no solo contribuye a no ayudarlas, sino que, además, provoca un mayor desconocimiento en torno a este grave trastorno emocional que disminuye la calidad de vida de manera significativa.

Para evitarlo, el primer paso es conocer los principales síntomas de la depresión.

Síntomas más comunes del trastorno depresivo mayor.

Según datos recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en España la depresión afecta a 2 millones de personas. Sin duda, la cifra es alarmante, pero lo más grave es que el 50 % de los afectados no es tratado correctamente. Ello se debe, en parte, a que se suelen subestimar o confundir sus síntomas típicos. Para despejar dudas, aquí los más frecuentes:

  • Sentimientos de inutilidad («no sirvo para nada»), autorreproches («debí haber hecho?») y culpa.
  • Tristeza, ganas de llorar (hasta por nimiedades) y falta de optimismo.
  • Irritabilidad y frustración constantes.
  • Parcial o total pérdida de interés en actividades cotidianas (antes placenteras), tales como hacer deporte, mantener relaciones sexuales, quedar con amigos o jugar con los hijos.
  • Sueño alterado. Insomnio o exceso de horas de sueño.
  • Fatiga y déficit de energía. La persona se despierta con la sensación de que no ha descansado lo suficiente.
  • Cambios en el peso corporal (aumento o bajada drásticos). Se deben a que el trastorno emocional ha provocado la pérdida del apetito o la ingesta desmedida (atracones de comida).
  • Lentitud para todo. El individuo con depresión funciona lento (para pensar, hablar, moverse, concentrarse, etcétera).
  • Pensamientos negativos («todo saldrá mal») e ideación suicida.
  • Dolores corporales y de cabeza recurrentes.
  • Aislamiento social. La persona afectada tiende a recluirse; principalmente porque no cuenta con una red de contención y apoyo (entorno a quien poder comunicar lo que le pasa). En ocasiones, llega a perder por ello su trabajo.

Depresión es mucho más que falta de voluntad

Vale la pena destacar que no es lo mismo un trastorno anímico depresivo que una depresión mayor. Sin duda, los principales síntomas de la depresión clínica la convierten en un serio trastorno emocional que interfiere significativamente en la vida cotidiana de las personas que lo padecen. Por ello, ante la presencia de algunos de los síntomas más frecuentes, resulta inminente obtener un diagnóstico certero y precoz para luego determinar la gravedad del caso. Tras ello restará un tratamiento que permita comenzar a ordenar el «gran caos» que implica una depresión mayor en la vida de un individuo.