Tanto niños como adolescentes sufren las consecuencias de la cuarentena de diversas formas. En general, una mayor incidencia de peleas entre hermanos, así como enfados continuos o una susceptibilidad más grande ante cualquier evento suelen ser muy comunes.

Por otro lado, no es infrecuente que los mismos encuentren más difícil adaptarse a nuevos hábitos, o que incluso experimenten una sensación de claustrofobia por el encierro.

Te presentamos con más exactitud estos problemas y qué puedes hacer para reducir sus efectos negativos. 

Efectos psicológicos del confinamiento en niños

Al no tener una madurez y una inteligencia emocional desarrollada, a menudo los niños reaccionan a la cuarentena mostrando actitudes de rabia y frustración. Y es que precisamente en esta etapa vital las personas suelen manifestar baja tolerancia a la frustración.

Esto significa que cuando el niño se enfrenta a lo que considera una adversidad o ciertamente a situaciones desconcertantes para él, normalmente ofrece respuestas emocionales poco apropiadas. 

Hay que tener en cuenta que el pequeño no tiene el bagaje emocional ni la experiencia vital necesaria para hacer frente a un conflicto de este tipo. Por eso, resulta esencial que los padres identifiquen esos modos de actuar y traten de ponerles remedio.

Recomendaciones sobre el confinamiento para niños

Es importante que los padres estén atentos a las emociones de sus hijos, y que aprendan a validarlas para que estos entiendan que sus sentimientos son normales. 

Hablar con ellos acerca de cómo se sienten puede ayudarles a reconocer sus sensaciones, a ponerles nombre y a comprender que no tiene nada de malo sentirse así. Se liberarán sabiendo que no les ocurre algo grave y esto supondrá, en muchos casos, un cambio de actitud.

Motivarles para hacer sus deberes o pasar tiempo en familia, haciendo una actividad que ellos disfruten, significará un respiro para aliviar sus estados de angustia y cambios de humor.

Recomendaciones sobre el confinamiento para adolescentes

Los adolescentes se encuentran en pleno estado de cambio físico y emocional en la pubertad. Por eso, padecen especialmente la cara negativa del confinamiento.

Su efervescencia hormonal tan ligada a la impulsividad podría hacerles perder el control de sus emociones. Estar listos para drenar sus fluctuaciones emocionales por medio de distintas técnicas de afrontamiento puede permitirles ese desahogo que tanto necesitan. 

Mantenerse conectados con sus amigos también favorecerá un clima de bienestar. Igualmente, desarrollar una relación de confianza con padres y hermanos será muy positivo para reforzar su autoestima. 

Por otro lado, es crucial que los padres den a los adolescentes espacio para que estos puedan expresarse. Más que nunca estos desean ser escuchados y comprendidos, pero también requieren un tiempo a solas para reflexionar sobre sus estados emocionales o encontrarse consigo mismos. Este es un momento ideal para comenzar a conocerse a sí mismos y descubrir sus pasiones.

Es posible que los efectos psicológicos del confinamiento en adolescentes sean serios. En este caso, es sumamente necesario que ellos canalicen sus sensaciones de una manera sana.