La muerte y niños constituye un tema delicado que muchas veces nos cuesta abordar. Sabemos que es algo difícil, que afecta de una manera distinta a cada persona y que puede traer respuestas a nivel psicológico.

Por ello, para hablar con los más pequeños de la familia, son cruciales la claridad y saber que van a cuestionarse ciertas dudas que tendremos que saber responder como adultos. Somos un referente para los pequeños, y tenemos que ser muy concisos para conseguir transmitir paz y calma ante una situación como esta.

Cómo viven los niños la muerte

No todos los niños van a vivir la noticia de la misma manera. Existen algunos patrones o conductas que tendrán que ver con el carácter del mismo. Sin embargo, otros aspectos a tener en cuenta son la edad y periodo de aprendizaje en el que se encuentra.

Todo esto es clave para que, como padres, podamos trazar el plan preciso en el que podamos ser claros, honestos y no alterar al pequeño o a la pequeña. No existe una única forma para contestar a la pregunta. Este tipo de noticias podrían afectar a su desarrollo normal, y en infantes de más de 6 años podría darse la necesidad de un duelo.

En todo caso, van a precisar que estemos cerca. Es crucial que miremos su conducta y hagamos todo lo posible para que continúen con la rutina en sus vidas. Tenemos que estar con ellos, escuchar y saber darles el apoyo que necesitan según la edad que tengan.

¿Es necesario explicar la verdad?

Tenemos que tener claro que sí lo es. Utilizar mentiras por miedo a su reacción es algo muy negativo.

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La muerte es algo natural que, tarde o temprano, todos tenemos que pasar. Por ello, hay que ser honesto, a la par que sensible. Un niño que nunca haya oído hablar de esto, lo más seguro es que muestre sus dudas al respecto, y todas deben ser contestadas de forma clara.

Es cierto que no vamos a hablar igual con un preadolescente que con un niño de cinco años, pero es crucial que sepamos hacerles entender que es una cosa que sucede, que es dolorosa, a menudo inesperada, pero que no deben tener miedo.

Los más pequeños, en estas ocasiones, suelen tener conflictos con la idea de que sus padres van a desaparecer de la misma manera, y esto podría causarles serios problemas. Por ello, es crucial que sepamos calmarles y que estemos pendientes de sus reacciones.

Conclusión

La muerte y niños deriva a una situación complicada, pero eso no la hace inexplicable. Sentémonos a reflexionar sobre ella y encontremos la forma adecuada de transmitírsela a nuestros hijos. La sinceridad y el apoyo es algo que van a agradecer siempre.