El fracaso escolar ha aumentado en esta última década de forma que uno de cada cuatro jóvenes no termina la ESO en nuestro país. Son cifras alarmantes que debemos tomar para la reflexión sobre este problema. Desde las reformas educativas, las nuevas tecnologías y sus adicciones hasta la incidencia del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), existen múltiples factores.

Definición de fracaso escolar

Debido a que el fracaso de los jóvenes en los estudios siempre se relaciona con las malas calificaciones, este concepto queda un poco sesgado. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) podemos definirlo como el bajo rendimiento escolar de los estudiantes que los hace quedar por debajo de la media de su grupo de edad. No debemos confundirlo con abandono escolar que se refiere a los adolescentes que deberían estar incluidos en el sistema escolar y no lo están por diferentes causas.

Causas del fracaso y papel de la familia

La adolescencia es una edad en la que se producen cambios importantes en el desarrollo. Por este motivo, el bajo rendimiento comienza a observarse en esta etapa de la vida. Las causas pueden ser multifactoriales. Por un lado, los factores emocionales pueden llevar al joven a padecer ansiedad, depresión o baja autoestima.

La familia juega un papel fundamental. Vemos que el fracaso escolar aumenta en caso de la separación de los padres, con cambios continuos de hogar y la forma en que el divorcio haya afectado emocionalmente al adolescente. La estabilidad familiar es de suma importancia para que el joven pueda centrarse en los estudios y desee seguir estudiando. Además, los adolescentes que no han aprendido, durante la etapa previa, técnicas o habilidades adecuadas de estudio presentan mayor probabilidad de rendir peor durante la etapa secundaria obligatoria. Si a esto le sumamos el factor de los trastornos del aprendizaje en las áreas de cálculo, lectura y escritura, vamos sumando factores.

Por último, queremos resaltar el hecho de que existen trastornos como el TDAH que pueden provocar una gran dificultad a la hora de afrontar esta etapa educativa, sobre todo si no se detecta y trata adecuadamente en la infancia.

Psicología educativa y del desarrollo para el fracaso escolar

La psicología educativa y del desarrollo puede ayudar en los casos en los que se detecta un rendimiento por debajo de lo esperado en un alumno. Es importante que se evalúen las necesidades educativas del alumno, orientándolo, asesorándolo y estableciendo un plan de intervención para lograr la mejora del rendimiento del adolescente. Además, puede intervenir en el ámbito familiar orientando sobre pautas, formando y asesorando a los padres para que sean una fuente de recursos y de apoyo.

A modo de conclusión, podemos decir que el fracaso escolar es un problema multifactorial que puede ser abordado desde la psicología educativa de forma integral.