En el ámbito educativo, un contrato de contingencias hace referencia a un acuerdo establecido entre dos partes – tutor y alumnos – para alcanzar un determinado objetivo en el aula.

Lo que se pretende básicamente con este trato es conseguir que los alumnos desarrollen unas pautas de conducta determinadas en base a un refuerzo positivo. Este sistema educativo puede aumentar su motivación y ayudarles a fomentar su autoestima y autonomía.

¡Veamos de qué se trata!

 

¿En qué consiste realmente?

En un contrato de contingencias deben quedar claros cada uno de los roles desempeñados por los implicados. Es necesario que los estudiantes comprendan lo que se espera de ellos, a la vez que ellos aprenden a tener sus propias expectativas al finalizar sus tareas con éxito.

Si las metas fijadas por el tutor son cumplidas, los niños tendrán acceso a una pequeña recompensa de acuerdo a sus gustos y preferencias personales. Sabiendo que merece la pena realizar un gran esfuerzo, se manifestarán más abiertos a cooperar y a superarse a sí mismos.

Este método está basado en el condicionamiento clásico, una forma de adquirir el aprendizaje que emplea el refuerzo positivo para implantar en otros el comportamiento deseado.

 

Procedimiento

Un contrato de contingencias debe representarse mediante un documento escrito en el que se detallen todas las condiciones del mismo. Una vez que las dos partes estén de acuerdo en cumplir los puntos que el profesor ha especificado, los involucrados procederán a la firma libremente.

Así, los alumnos no solo tendrán unas directrices claras y objetivas del plan de estudios sino que su trabajo será valorado y recompensado adecuadamente. Por tanto, el informe deberá contener afirmaciones sencillas que resuman la labor a realizar por los niños, como estudiar cada semana o hacer los deberes.

Además, los mismos deberán tener la certeza de recibir su recompensa. Por eso, el tutor tendrá que ser consistente y llevar a cabo lo que promete en el contrato de contingencias acordado. De modo que la existencia de refuerzo positivo estará relacionada con el nivel de actuación de cada uno en clase, sin que nadie resulte más favorecido que el resto.

Obviamente, los alumnos entenderán que las reglas del contrato hay que cumplirlas por lo que este ha de ser coherente y lógico. De otro modo, estos desconfiarían de información poco fiable y de criterios injustos. La justicia y la transparencia han de ser claves.

Beneficios

Una de las ventajas principales del contrato de contingencias es que puede propiciar una mejor relación entre las partes involucradas en el aula. Y es que podría favorecer una mayor comunicación y entendimiento entre ambas.

La capacidad para negociar los objetivos hace que los alumnos se sientan importantes y tenidos en cuenta, y que comprendan mucho mejor cuáles son sus metas. Asimismo, ayuda a que los estudiantes tengan una mejor percepción de ellos mismos al desarrollar sus habilidades y adquirir más conocimientos.

En esencia, ellos pueden convertirse en personas independientes con un nivel reforzado de confianza y ¡listos para enfrentarse a cualquier reto!