Los niños son uno de los colectivos más vulnerables, y necesitan grandes dosis de cariño y apoyo. Cuando quienes tienen que cuidarles pasan a maltratarles, se genera un desequilibrio interno en ellos que frecuentemente desemboca en el apego desorganizado.

¿Qué es el apego desorganizado?

Este tipo de apego se caracteriza por una relación complicada entre el cuidador y el bebé. Se denomina así porque quienes tienen que cuidar a los pequeños actúan con ellos de forma desorganizada, siendo impredecibles, agresivos o maltratándolos. Aun así, los niños se mantendrán cerca de ellos ya que no podrían sobrevivir de otra manera, y buscarán ganarse su cariño.

Esto hará que deban encontrar formas de encarar las situaciones que viven. Así, empezarán a intentar desconectarse de sensaciones como el miedo, ya que no tendrán manera de afrontarlas. Además, es fácil que comiencen a activarse y a responder de la misma manera, por ejemplo con gritos, aunque esto puede causar más agresiones.

En caso de que esto suceda, es habitual que los pequeños entren en parálisis y se disocien, ya que no pueden evitar el peligro o el dolor. Esto significa que perderán el contacto con la realidad para poder tolerar esa agresión, lo que supondrá graves consecuencias psicológicas. Aunque no será fácil, se debatirán constantemente entre el temor a esa figura de autoridad y las ganas de que les quieran y les cuiden.

Consecuencias en los niños

Todo esto tiene una serie de consecuencias que podemos apreciar tanto durante la infancia de estos pequeños como en su vida adulta. ¿Cuáles son?

1. No saben identificar sus emociones con claridad. Además, tampoco les resulta sencillo comprender las emociones de los demás. A menudo fantasean con aquello que, en realidad, no está sucediendo.

Artículo relacionado  ¿Qué es la técnica de la tortuga y para qué se utiliza?

2. Miedo a descubrir lo que les rodea, por si pudiesen cometer algún tipo de error que pueda ser castigado o encontrar personas que les hieran.

3. Tienen problemas en sus relaciones con los demás. Han aprendido que las relaciones personales se basan en la agresividad, la imposición y la falta de respeto, así que será lo que esperen y lo que puedan ofrecer. Así, es habitual que rechacen a otras personas o rompan relaciones porque las vean como algo peligroso.

4. Problemas cognitivos, como una forma de hablar pobre y redundante, o problemas de concentración y memoria.

5. Baja autoestima y depresión. Tienen un gran sentimiento de culpa y piensan que se merecen cómo les han tratado porque son malos. Esto puede llevarles a la depresión o a comportamientos autodestructivos.

6. Estado de alerta constante porque están acostumbrados a no poder predecir cómo se comportará su cuidador.

En definitiva, el apego desorganizado es un tipo de vínculo que puede tener graves consecuencias en los más pequeños. Pero puede llegar aún más lejos, creando adultos disfuncionales y con graves dificultades emocionales y sociales.