La disociación es una respuesta normal del cerebro ante el estrés y los traumas. Se trata de un mecanismo de defensa que nos permite lidiar con situaciones difíciles, y a veces incluso ayuda a preservar nuestra salud mental.

Sin embargo, cuando la disociación se vuelve crónica, puede convertirse en un trastorno mental grave. En este artículo explicaremos qué es la disociación, cómo se manifiesta en los trastornos mentales y cómo podemos abordarla con el tratamiento adecuado.

Tipos de trastornos disociativos y sus características

Los trastornos disociativos son un grupo de enfermedades mentales que se caracterizan por alteraciones significativas en la memoria, la identidad o la consciencia. Estas alteraciones pueden ser temporales o permanentes, dependiendo del tipo de trastorno. Algunos ejemplos comunes incluyen amnesia, fuga y trastorno de identidad disociativo (TID).

Amnesia, fuga y trastorno de identidad disociativa: ¿en qué consisten?

La amnesia es una condición en la que una persona experimenta una anulación parcial o total de su memoria. Puede ser causada por lesiones cerebrales, drogas u otros factores externos. La fuga es una forma temporal de despersonalización en la que un individuo abandona su vida cotidiana para escapar a situaciones estresantes o conflictivas. Por último, el TID es un trastorno mental grave caracterizado por múltiples personalidades separadas dentro de un mismo individuo. Estas personalidades pueden tener distintas edades, sexos e incluso lenguaje corporal.

Despersonalización y otros síntomas disociativos

La despersonalización es otro síntoma común del trastorno disociativo. Se caracteriza por sentimientos fuera de lo común sobre el propio yo o el entorno circundante: sensaciones extrañas como si todo fuera irreal o irrealizable; sensaciones corporales anormales; o percibirse a sí mismo desde afuera. Otros síntomas incluyen alucinaciones auditivas u ópticas; recuerdos falsificados; incapacidad para recordar información importante; episodios breves pero recurrentes sin causa aparente; y tendencia a evitar pensamientos relacionados con el trauma experimentado anteriormente.

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Trastornos disociativos no especificados: ¿cuándo se presentan?

Los Trastornos Disociativos No Especificados (TDNE) son aquellos que no cumplen los criterios para ninguno de los otros tipos mencionados anteriormente. Están asociados con sentimientos intensamente negativos hacia sí mismo; problemas para mantener relaciones interpersonales estables; incapacidad para controlar emociones intensas; depresión crónica; ansiedad generalizada; y problemas para recordar eventos importantes.

Efectos de la disociación en la vida cotidiana

La disociación puede tener un impacto significativo en la vida cotidiana de una persona. Los síntomas pueden interferir con el trabajo, las relaciones y el desarrollo personal. Puede ser difícil para una persona lidiar con los sentimientos profundamente negativos que a menudo acompañan a los trastornos disociativos, lo que puede llevar a problemas emocionales y sociales.

La culpa hacia las víctimas: ¿por qué es perjudicial?

Es común que las personas que sufren trastornos disociativos se sientan culpables por su situación. Esto se debe a que muchas veces los traumas subyacentes no son reconocidos o comprendidos por la cultura dominante, lo que lleva a sentimientos de vergüenza y soledad. Esto, a su vez, puede empeorar los síntomas existentes, creando un ciclo sin fin de ansiedad, depresión y estrés.

Tratamiento psicológico para la disociación y sus síntomas

Afortunadamente, hay tratamiento disponible para ayudar a las personas con trastornos disociativos. El objetivo principal del tratamiento es ayudar al paciente a comprender mejor sus experiencias pasadas y presentes, así como aprender habilidades para lidiar con los síntomas diarios. Esto incluye terapia cognitivo-conductual (TCC), terapia centrada en el trauma (TCT) y terapia de exposición prolongada (EPT). La medicación también puede ser útil para algunas personas, ya sea para controlar los síntomas físicos o emocionales asociados con la enfermedad mental subyacente o para abordar los problemas relacionados con el estrés postraumático (PTSD).

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La disociación es un mecanismo normal de defensa ante situaciones estresantes o traumáticas. Sin embargo, cuando se vuelve crónica e interfere en nuestra capacidad de funcionar adecuadamente en nuestras vidas diarias, puede convertirse en un trastorno mental grave. Afortunadamente hay varios tipos de tratamiento disponibles para ayudarnos a comprender mejor nuestras experiencias pasadas y presentes; aprender habilidades para manejar nuestros síntomas; y superar sentimientos comunes como vergüenza o culpa hacia nosotros mismos.