Todos los seres humanos vivimos acompañados de una vocecilla interna que suele recordarnos nuestros fallos y nos precipita a padecer miedos e inseguridades continuas. Sin embargo, poner fin a patrones de pensamientos negativos es posible si alteramos la visión de nosotros mismos, y por ende, de la realidad que nos rodea.

Desechar ese monólogo que surge en nuestra mente y nos martiriza para sabotear el éxito a todos los niveles no es tarea fácil.

Si quieres ganarle la batalla a tu peor enemigo, ¡ten en cuenta nuestros consejos!

 

¿Cuál es su origen?

Cuando atravesamos momentos difíciles que ponen a prueba nuestra fuerza mental, una consecuencia directa es cargar con algunas creencias negativas acerca de nuestra propia valía. La falta de autoestima y de confianza en uno mismo suelen ser las fuentes de alimentación de este tipo de pensamientos, los cuales se originan en la infancia o la adolescencia.

Las situaciones traumáticas, del tipo que sean, tienden a dejar un poso de culpabilidad y miedo en nuestra parte inconsciente. Lo cierto es que las experiencias desagradables pueden realmente marcar nuestra forma de vivir sin que seamos plenamente conscientes de ello.

Reconocer la forma perjudicial que tenemos de relacionarnos con nosotros mismos en la intimidad puede arrojar luz sobre nuestros problemas. Desenterrar conflictos emocionales del pasado nos libera de la sensación de estancamiento que podría consumirnos en el presente para ofrecernos la posibilidad de vivir en mayor armonía.

Identificando la raíz de nuestros pensamientos negativos, podremos realmente desechar las creencias limitantes ligadas a ellas para disfrutar de una vida libre de ciertas ataduras mentales. El “despertar emocional” puede realmente ayudarte a reconfigurar tu sistema de creencias para permitirte percibir el mundo de forma menos distorsionada.

 

Nuestras recomendaciones

Para decir adiós a los pensamientos negativos, deberás entrenar a tu cerebro para alcanzar esta meta. Cuando frecuentemente das validez a tu diálogo interno, tus reflexiones trascienden de un plano meramente inconsciente para convertirse en una realidad tangible. Y este hecho no hace más que confirmar su continua aparición.

Para poder crear una imagen mental más amable y acorde con la verdad, es necesario que revises cuidadosamente los mensajes que te envías a ti mismo a diario. Podrías registrar su incidencia e intensidad para cerciorarte de cómo te afectan. Entendiendo su naturaleza envenenada, podrás comenzar a trabajar para derrumbar esos bloqueos que no te dejan avanzar.

Contar con ayuda terapéutica puede ser vital para desenmarañar el complejo entramado de pensamientos negativos que has instalado en tu mente hasta ahora. Analizando tu forma de pensar y descubriendo sus nefastos efectos, estarás listo para abordar cualquier desafío desde otra perspectiva.

Desarrollando hábitos de higiene emocional y reconociendo tus tendencias mentales autodestructivas podrás, por fin, plantarle cara a todas las trabas que impiden tu desarrollo vital. Este cambio de planteamiento traerá consigo profundas modificaciones, gracias a las cuales alcanzarás la felicidad.

 

¡Recuerda!

Dejar de tener un autoconcepto negativo implica un proceso largo que te conducirá a la lucidez emocional.

¡Que tu mente no acabe con tu vida!