El pensamiento divergente destaca, fundamentalmente, entre los diez y los quince años, pero si no lo ejercitamos de forma proactiva, este decaerá.

Qué es el pensamiento divergente

El pensamiento lateral o divergente es el método que el cerebro utiliza para elaborar ideas creativas a la hora de buscar soluciones para poder enfrentar cualquier circunstancia.

El desarrollo del pensamiento ocurre de manera rápida y espontánea: las ideas se generan en un breve espacio de tiempo, y suelen estar unidas para agilizar el proceso y dibujar en nuestras mentes todas las posibilidades. A esta forma de pensar se le considera racional y estructurada.

En cambio, el pensamiento divergente se destaca porque se origina a partir de un estímulo y no de un hecho. Para explicarlo de una manera sencilla, podemos decir que, tras un estímulo, la mente ofrecerá diferentes ideas que se deberán analizar para determinar cuál es la más adecuada.

Posteriormente, esta forma de pensar trabaja de forma conjunta con el pensamiento convergente, y así, tras una serie de pasos lógicos, se podrá determinar una conclusión.

Importancia de mantener la mente joven

La tecnología nos facilita la vida, pero nos hace intelectualmente vagos. Hace no muchos años memorizábamos todos los números de teléfono, o al menos los importantes, pero en la actualidad casi siempre recurrimos a la agenda de contactos de nuestro smartphone. No realizamos esfuerzos por memorizar o retener cosas.

Para mantener la mente activa, es suficiente con que realicemos ejercicios de aprendizaje o memoria durante una hora al día. La facultad de concentración y atención actual no nos permite utilizar toda la capacidad intelectual en una tarea.

No ejercitar la mente puede originar efectos indeseados en la salud como, por ejemplo, un envejecimiento prematuro, un desarrollo intelectual lento en los más pequeños o un deterioro cognitivo en los adultos. Muchas personas olvidan la importancia de entrenar el cerebro porque no son conscientes de que necesitan estimulación para la salud y el bienestar.

Pautas de neurociencia para estimular el pensamiento divergente

Este tipo de pensamiento se puede entrenar si tenemos claros cuatro objetivos:

– Mejorar la fluidez para generar un gran número de ideas.

– Mejorar la flexibilidad. Es decir, elaborar diferentes ideas basadas en distintas áreas de conocimiento.

– Originalidad para que las ideas sean innovadoras.

– Tener actitud para mejorar y sofisticar las ideas.

¿Cómo favorecer el pensamiento divergente?

– Creando un entorno que fomente la curiosidad.

– Poniendo énfasis en la discusión de problemas complejos con varias posibles respuestas.

– Explorando un interés en profundidad.

– Poniendo menos énfasis en memorizar hechos y obtener respuestas correctas, pues este tipo de aprendizaje desde niños evita que tengamos oportunidades para investigar.

En definitiva, el pensamiento divergente es fundamental para mantener la mente ágil y joven con el paso del tiempo. Deberíamos practicarlo tan a menudo como podamos.