La frustración y cómo nos afecta; este es el tema central de este artículo. En la experiencia cotidiana de la vida, experimentamos obstáculos y dificultades. Cómo respondemos ante esta realidad puede mostrar la dificultad para gestionar esos momentos o, por el contrario, la capacidad de sobreponernos a lo que ha ocurrido sin detenernos durante demasiado tiempo en ello.

¿Qué es la baja tolerancia a la frustración?

Es la dificultad para aceptar un hecho que rompe con nuestras expectativas. Esta circunstancia produce un importante malestar en nosotros cuando no hemos potenciado las habilidades necesarias para gestionar las emociones que sentimos ante un límite. Existen distintas respuestas que podemos experimentar en este tipo de situación. Por ejemplo, un enfado o un disgusto que no es proporcional a la situación misma.

Consecuencias

¿Cuáles son los efectos derivados de esta circunstancia? Cuando esto nos ocurre, nuestro estado de ánimo es muy vulnerable ante aquello que nos sucede cada día. Por ejemplo, un imprevisto con el que no contábamos nos pone de mal humor. Además, también corremos el riesgo de que un obstáculo en el camino hacia una meta se convierta en una excusa para no seguir adelante con ese propósito.

Una reacción provocada por esta baja tolerancia también puede afectar a nuestras relaciones con los demás si hacemos sentir responsables a otros de nuestros errores. Este hecho también hace que perdamos tiempo y energía en cuestiones que no son tan importantes, pero las vivimos con este nivel de intensidad cuando las percibimos de este modo. O, también, cuando nos posicionamos ante la realidad desde la expectativa de aquello que esperamos como si de una exigencia se tratase.

Cómo trabajarla

¿Y qué podemos hacer para desarrollarla? Cuando nos sentimos frustrados por algo que no hemos conseguido, podemos elaborar una lista de ideas con diferentes estrategias para lograr ese objetivo. Este ejercicio nos ayudará a observar la realidad de una forma creativa, en lugar de hacerlo desde un único punto de vista.

El dibujo es otra de las técnicas que podemos utilizar para expresar una emoción dando forma y color a aquello que sentimos.

Además, también podemos realizar el ejercicio de imaginar que esta situación está afectando a una persona a la que apreciamos de verdad y que se siente frustrada por este asunto. Es decir, se trata de observar esta circunstancia como si la estuviese viviendo un buen amigo. ¿Qué mensaje nos gustaría transmitirle para mostrarle apoyo y ánimo en este momento? Estas palabras que nacen del interior de nosotros mismos pueden inspirarnos para hablarnos en un tono amable.

Por tanto, la baja tolerancia a la frustración produce sufrimiento no solo por la sensación de incomodidad que experimentamos cuando nos sentimos de este modo, sino también por cómo limita nuestro potencial esta circunstancia.