El mindfulness es considerado por muchos como una filosofía de vida basada en la meditación, cuyo objetivo es estar atento solo al momento presente. De esta manera, se evitan problemas de ansiedad basados en un supuesto futuro.

Mindfulness para niños: cómo trabajarlo

Debemos tener en cuenta que educar en mindfulness a los niños no es únicamente enseñarles a respirar, relajarse o meditar, sino que el objetivo es que aprendan una técnica que les ayude a desenvolverse en su día a día, siempre con atención plena en lo que ocurre en ese momento.

Se puede empezar a trabajar con niños desde los 3 o 4 años, puesto que lo incorporarán muy rápido gracias a su gran plasticidad cerebral. Por ello, países como Canadá o Australia están planteando su implementación en las aulas.

Para trabajar esta metodología con niños es muy importante que se desarrolle de una manera divertida y sencilla. Para ello, existen diferentes técnicas que les enseñan a trabajar con el silencio, con la respiración y, sobre todo, les impulsan a vivir en el momento presente.

5 Beneficios de la atención plena para los jóvenes

Numerosos estudios han demostrado que el mindfulness produce cambios a nivel cerebral y en diferentes estructuras al poco tiempo de practicarlo. Si estas modificaciones ocurren tan rápido en cerebros adultos, en los más pequeños tendrán muchos más beneficios.

Despierta la curiosidad de los más jóvenes, haciendo que el asombro esté siempre presente

Al enseñarles a vivir en el momento presente, este proceso les educa para vivir cada experiencia como si fuera única y a sacarle el mayor partido a cada momento.

Ayuda a que los niños aprendan a focalizar su atención y, por lo tanto, su concentración

Esto es especialmente útil en esta sociedad llena de estímulos en la que, además, los niños no son capaces de filtrar la información. Poder estar concentrados en lo que están haciendo en cada momento, les ayudará a obtener mejores resultados tanto en la vida como en el ámbito académico.

Enseña a identificar las emociones y a vivirlas

Gracias a esta práctica aprenderán a vivir plenamente la felicidad cuando están alegres, así como a darle la importancia necesaria a determinados sentimientos cuando estén sucediendo. Por lo que enseña a identificar y a canalizar las emociones, haciendo que las vivan de una manera más sana.

Ayuda a reducir la ansiedad ante los exámenes

Puesto que un apartado muy importante de la enseñanza en mindfulness para niños es la relajación, esta contribuirá a que las situaciones estresantes sean afrontadas con más calma y aplomo.

Ayuda a generar una mayor confianza en ellos mismos

Esta práctica enseña a los niños a reflexionar ante cada situación, haciendo que se amplíen sus puntos de visa y cediendo libertad para que ellos mismos elijan, lo que favorece su autosuficiencia.

El mindfulness para niños, como hemos podido ver en este artículo, aporta numerosos beneficios tanto a nivel intrapersonal como interpersonal, siendo, además, una práctica sencilla. Por ello, es recomendable no esperar, ya que, cuanto antes empecemos a enseñársela a los niños más fácil será inculcarla en la sociedad.