Estamos acostumbrados a hacer tareas diarias casi sin darnos cuenta, de manera automática. De la misma forma, es normal realizar varias actividades a la vez y no concentrarnos realmente en ninguna de ellas. Cuando estamos haciendo una cosa, pero estamos pensando en otra o nos vienen a la cabeza ideas muy variadas, significa que tenemos atención dispersa. Es lo que se conoce desde la psicología como mente errante.

Qué es la mente errante

Cuando tenemos mente errante, pensamientos difusos interrumpen constantemente lo que estamos haciendo y no nos dejan concentrarnos en la tarea que nos ocupa. Mucha gente sufre divagación mental y no es capaz de pensar únicamente en el momento presente, ya que muchas ideas navegan sin parar.

Es importante fijarse en si normalmente estamos centrados en aquello que hacemos y si somos de esas personas que piensan en varias cosas a la vez. Igualmente, es interesante darse cuenta de qué tipo de pensamientos tenemos mientras hacemos cualquier cosa.

Los expertos han estudiado este fenómeno y algunos aseguran que es algo útil e incluso beneficioso. Mientras, otros científicos creen que la incapacidad para concentrarse nos lleva a ser más infelices y puede tener consecuencias negativas en nuestra salud. Lo cierto es que es posible que seamos menos eficientes en la tarea que nos ocupa si tenemos pensamientos constantes.

Cómo trabajar la mente errante

A veces, puede resultarnos útil tener la capacidad de pensar en muchas cosas a la vez, ya que podemos estar trabajando en varias cosas y adelantar tareas. Sin embargo, hay circunstancias en las que queremos o necesitamos estar completamente concentrados en lo que hacemos y nos resulta muy difícil si tenemos ideas fluidas. De hecho, esto también puede causarnos un bloqueo mental que nos paralice y nos complique la realización de diferentes tareas.

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Practicar la concentración es esencial en este aspecto. Podemos intentar focalizar la atención solamente en un objeto, por ejemplo. Hay que tratar de apartar todos aquellos pensamientos que vengan a la mente y que no sean sobre ese objeto en concreto. Al principio será complicado, pero cuanto más se practique, más fácil será y más capacidad de concentración tendremos.

Si trabajamos diariamente en ello y le dedicamos un poco de tiempo, seremos capaces de incluso vaciar la mente y dejarla en blanco. Así podremos reflexionar mejor, meditar y entrar en un estado de paz. Esa capacidad para decidir en qué pensamos o para apartar rápidamente las ideas acabará siendo muy útil cuando necesitemos conseguir un estado de concentración muy alto.

En definitiva, estos son algunos de los aspectos más importantes de la mente errante. También hemos dado algunas claves útiles sobre cómo trabajar si se tienen imágenes difusas mientras se hace cualquier tarea.