La respiración es, obviamente, una necesidad vital. Sin embargo, aprender a beneficiarte de los tipos de respiración adecuados resulta conveniente cuando te dispones a meditar. Y es que en dicha práctica, la respiración controlada cobra especial importancia porque te permite focalizarte en el momento presente y deshacerte del estrés o la tensión nerviosa.

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Cómo respirar para meditar

Respirar bien en la meditación es, sin duda, una de las claves para conseguir la concentración necesaria para alcanzar la plena consciencia. En mindfulness, existen distintos tipos de respiración de los que puedes obtener múltiples beneficios a nivel mental y físico.

Además de la respiración diafragmática abdominal, es posible aprender otras técnicas respiratorias que son extremadamente útiles para disfrutar de la calma que necesitas. De hecho, una práctica de respiración completa incluye esta y otras dos técnicas diferentes.

Gracias a la perfecta combinación entre ellas, gozarás de un estado de serenidad que te permitirá acceder a una mayor satisfacción en las diferentes áreas de tu vida.

Recuerda que todo este proceso comienza con la práctica y el dominio de la respiración, lo cual te va a permitir tener una mayor consciencia en el plano emocional.

Veamos ahora las técnicas de respiración que debes ejercitar para obtener todos los efectos positivos del mindfulness.

 

Respiración torácica

Durante la respiración torácica, se hincha la región superior de los pulmones, específicamente la zona del tórax. Uno de los principales beneficios de la misma es que favorece la circulación de la sangre al incrementar la capacidad respiratoria.

No obstante, este tipo de respiración debe realizarse como parte de un proceso meditativo pero nunca como una práctica continuada. Lo cierto es que precisa de un esfuerzo extra, por lo que a largo plazo no suministra una ventilación adecuada de los pulmones.

 

Respiración clavicular

La respiración clavicular recibe este nombre porque durante el momento de la inspiración es como si se levantaran las clavículas. Se trata de una respiración en la que realmente el individuo recibe una pequeña cantidad de aire ya que se realiza con la zona alta de los pulmones.

De hecho, es la que experimenta una persona que padece un ataque ansioso al coger y soltar el aire muy rápidamente. Igualmente, las mujeres embarazadas suelen respirar de esta forma las semanas previas a dar a luz cuando resulta complicado valerse de la respiración diafragmática debido al tamaño del bebé.

Su práctica solo tiene sentido si va precedida de la respiración diafragmática y torácica.

 

En definitiva…

Gracias a estos tres tipos de respiración, podrás disfrutar de una concentración máxima para apartar los malos pensamientos y sumergirte en una experiencia súper positiva, como es el mindfulness. Estar en control y armonía con las propias emociones te permite vivir tu vida más conectado con tu esencia y con la de los demás.

Ganar en calidad de vida es uno de los resultados principales de la meditación acompañada de una correcta respiración. Para quienes lo han probado, no existe mejor manera de relacionarse con ellos mismos.

¿Te atreves a intentarlo?