Las proteínas son el componente principal del organismo después del agua. En concreto, componen las células, la musculatura y otros tejidos. Por este motivo, su presencia se convierte en un elemento decisivo para nuestra vida. Su influencia es tal que condicionará el estado general de salud del ser humano y, como parte de ella, su salud mental.

Principales proteínas de la dieta

Las proteínas están compuestas por elementos más simples denominados aminoácidos. De entre todos los aminoácidos que necesita el ser humano, los aminoácidos esenciales son aquellos que el cuerpo humano no puede generar por sí mismo. Requiere ingerirlos a través de la alimentación. En tanto que las proteínas no se pueden almacenar como los hidratos de carbono y las grasas, reclamamos una ingesta diaria de ellas para satisfacer las necesidades de nuestro organismo.

Los alimentos que nos proporcionan el elemento proteico que precisa nuestro cuerpo son las carnes, los pescados, los frutos secos, las legumbres, los lácteos y huevos. En el caso de las dietas vegetarianas, se hace un uso más variado de legumbres, cereales, verduras y frutos secos.

¿Cómo afectan las proteínas a la salud mental?

Para que nuestro cerebro funcione correctamente, sus exigencias nutritivas deben verse cubiertas adecuadamente. De este modo, el tipo de alimentación que realicemos favorecerá o dificultará el óptimo funcionamiento cerebral. A su vez, ello repercutirá en el estado de salud general del ser humano. Las dietas poco nutritivas debilitan el organismo, provocando incluso problemas de salud mental como la depresión.

Dado el carácter primordial de la función de las proteínas en la salud de las personas, su carencia se evidencia rápidamente a través de distintos síntomas, entre ellos destacan los cambios de humor. La dopamina y la serotonina, hormonas que causan bienestar, no pueden ser sintentizadas por la carencia de aminoácidos esenciales. Al no sintetizarse dichas hormonas, nuestro estado de ánimo es cambiante o puede llegar a ser depresivo.

Importancia de la dieta equilibrada

La salud mental viene determinada por el estilo de vida que llevamos. Estilos de vida saludables favorecen estados de salud óptimos. Realizar ejercicio moderado y seguir una dieta equilibrada son, entre otros, factores determinantes que garantizan un buen estado de salud mental.

Una dieta equilibrada es aquella que contiene alimentos saludables en las cantidades apropiadas. En concreto, se recomienda un consumo de:

– 50 % de hidratos (cereales integrales, frutas, verduras y legumbres).

– 15 % de proteínas (carne, pescado, huevos, vegetales, frutos secos y legumbres).

– 25% de grasas (aceite de oliva y ácidos grasos omega-3 y omega-6).

Si realizamos dietas en las que se respetan las proporciones de proteínas, grasas y azúcares, nuestro organismo recibirá los nutrientes que necesita para desempeñar todas sus funciones correctamente. Si además de esto, practicamos ejercicio regularmente y cuidamos nuestras necesidades emocionales, nuestro estado de salud física y mental se verá gratamente recompensado.