La cefalea tensional no es más que uno de los diferentes tipos de dolores de cabeza más habituales en las personas. Uno de los detonantes de esta dolencia es el estrés. Por ello, hoy apuntamos algunos consejos para prevenir y manejar esta situación.

Qué es la cefalea tensional

Cuando tenemos un dolor de cabeza tensional sentimos un dolor difuso con más o menos intensidad. Se puede describir como si tuviéramos una banda ajustada alrededor de la cabeza. Este tipo de dolor es de los más habituales y frecuentes, aunque sus causas no están bien definidas.

Además de esa sensación de presión, las cefaleas tensionales tienen otros síntomas. Entre ellos destacan el dolor con la palpación en hombros, cuello y cuero cabelludo y la tensión en la zona trasera de la cabeza. Además, es frecuente una sensación de presión en la frente y los laterales de la cabeza.

Los dolores de cabeza los podemos clasificar en crónicos y episódicos. Los primeros pueden durar varias horas y repetirse con frecuencia, mientras que los segundos pueden durar una media hora y darse puntualmente. Es conveniente vigilar los episodios, porque se pueden cronificar.

Para controlar estos dolores de cabeza se suele establecer un equilibrio entre hábitos saludables y tratamientos con o sin medicamentos. Y no se deben confundir con las migrañas, que cursan también con náuseas, vómitos y alteraciones visuales.

Manejar el estrés para la prevención

Es importante controlar y manejar el estrés, que puede ser causa principal de las cefaleas tensionales. Para ello, podemos realizar algunas técnicas de relajación o de entrenamiento de la biorregulación.

Esta última nos enseña a controlar ciertas respuestas del cuerpo para reducir el dolor. Para ello sometemos el cuerpo a cierta tensión e incrementamos la presión arterial y la frecuencia cardíaca. El objetivo de esto es que aprendamos a reducirlas y a controlar nuestra respiración.

Asimismo, podemos usar también la terapia cognitiva conductual. En este caso, mediante la terapia podemos controlar el estrés y reducir tanto los dolores de cabeza como su frecuencia. Pero también podemos valernos de otras técnicas de relajación, como el yoga, la relajación muscular progresiva o la meditación. El uso de medicamentos y de técnicas de control del estrés de manera conjunta puede ser más eficaz que cualquiera de estos por sí solo en la reducción de los dolores de cabeza tensionales.

Otra de las formas en las que podemos prevenir las cefaleas es llevando un registro completo. En él deberemos indicar cuándo se han producido, qué habíamos bebido o comido y nuestras horas de descanso. También reflejaremos el tiempo que duró el episodio y qué se estaba haciendo justo antes de que comenzase el dolor.

En definitiva, observar todo el episodio de una cefalea tensional nos permitirá localizar su origen. Como la causa habitual es el estrés, es recomendable realizar ejercicios de relajación o mindfulness.