La procrastinación puede afectarnos en determinados momentos de nuestra vida. A diferencia de lo que muchos puedan pensar, no está relacionada estrechamente con la pereza, sino que puede estar causada por diversos motivos. En este artículo mostramos las principales claves para conocer, identificar y tratar este problema.

¿Qué es la procrastinación?

La procrastinación hace referencia al hecho de postergar tareas u obligaciones realizando en su lugar actividades más agradables. Es normal que esta forma de actuar se confunda con la pereza.

Sin embargo, estamos ante un problema de tipo psicológico que, en muchos casos, va a requerir de ayuda especializada. Una persona que posterga actividades de forma reiterada puede no darse cuenta de su padecimiento, pero existen circunstancias que nos avisan de su existencia, como veremos a continuación.

Cómo identificar la procrastinación

La diferencia entre la procrastinación y la pereza es más evidente de lo que en principio puede parecer. El procrastinador, aunque intenta postergar una tarea o incluso evitar realizarla, suele experimentar un sentimiento de culpa e incluso de impotencia. Esto se debe a varios factores, entre los que destaca el sentimiento de incapacidad para llevarla a cabo o su preferencia por otras actividades.

Estamos ante un padecimiento que requiere de atención psicológica cuando tras la apatía existen indicios de depresión. Además, suele estar afectada la autoestima, lo que puede actuar como un obstáculo para tomar decisiones y emprender acciones personales.

La postergación de actividades puede derivar también de otros problemas psicológicos como el TDHA o de alteraciones de tipo psicomotor. Por otra parte, las enfermedades que afectan a la toma de decisiones pueden producir este efecto.

Otros factores que nos ayudan a identificar este problema son el temor o la incapacidad que sentimos ante actividades que vemos difíciles de llevar a cabo o ante las que sentimos que vamos a fracasar. Sentirnos agobiados o tener un excesivo número de obligaciones son también causas muy comunes.

Posibles tratamientos

Cuando se detectan signos de depresión, sin duda el tratamiento psicológico es indispensable. De la misma forma, si te tiene sospecha de la presencia de alguna otra enfermedad que reduzca nuestra energía, como la fibromialgia, debemos acudir al especialista.

La sensación de malestar derivada del conocimiento de estar acumulando tareas postergadas puede agravar nuestra situación. Si sabemos que requerimos menos de dos minutos para realizar una tarea, debemos hacerla. Eso nos hará sentir mejor y estaremos más predispuestos para enfrentar nuevos retos.

En cualquier caso, cuando lo que falla es la autoconfianza, sin duda la terapia psicológica será lo más adecuado.

En definitiva, la procrastinación, lejos de ser pereza, puede afectar a muchos ámbitos de nuestra vida personal, familiar y laboral. Si este es el caso, la ayuda psicológica se perfila como la mejor solución para afrontar este problema.