Últimamente varias figuras públicas han reconocido padecer un trastorno de ansiedad y depresión. ¿Y por qué esta información es relevante? Porque indica un cambio necesario en la costumbre social, de normalizar nuestra tristeza en lugar de esconderla.

Puede que no todos suframos un nivel tan intenso de pesadumbre, pero debemos asumir que supone una parte ineludible de la vida. Ante una pérdida, un rechazo o cualquier otro estímulo negativo, es normal que nos invada cierto sentimiento de pena, y resulta conveniente saber aceptarlo y superarlo.

¿Qué es la tristeza?

Es una sensación que emerge en circunstancias adversas, y puede derivar en llanto, desconsuelo, problemas de concentración o inquietud. Cada persona tiene una manera distinta de enfrentar este sentimiento: hay quien prefiere ocultarlo y fingir que no existe, quien se encierra en sí mismo o quien parece nutrirse de él para generar compasión en otros semejantes. En cualquier caso, es una emoción valiosa para sobreponerse a ciertas situaciones vitales.

Por qué no debes evitarla

Simular su inexistencia no hará que desaparezca, sino que se esconda y termine manifestándose de nuevo con una mayor intensidad. Asimismo, la tristeza tiene múltiples beneficios en el desarrollo personal.

Por una parte, nos ayuda a conocernos mejor, ya que nos da la posibilidad de analizar nuestro mundo interior y evaluar la razón por la que determinado suceso nos ha afectado tanto. Por ejemplo, si al sentarnos en el autobús repentinamente quien se encontraba en el asiento contiguo se ha marchado, y esto nos ha entristecido, podemos deducir que no llevamos bien el rechazo, con lo que ya hemos identificado un área de mejora.

Por otra parte, la aflicción emocional aumenta nuestra empatía, puesto que nos capacita para ponernos en el lugar de otra persona que haya pasado por una coyuntura similar.

Tipos de tristeza

Vamos a diferenciar cuatro tipos diferentes.

– La saludable es aquella que nos fortalece. Sería el caso de enfrentarnos a la traición de un ser querido. Primero nos sentiríamos desconsolados e incluso enfurecidos, pero aprenderíamos a seguir adelante y sacar una enseñanza de ello.

– La patológica aparece cuando el individuo pierde motivación por la vida. En esta situación, es imprescindible pedir ayuda, puesto que puede resultar en ideas o actos suicidas.

– La instrumental consiste en aquella que algunas personas utilizan para producir pena y beneficiarse de la empatía de los demás. Puede ser intencionada o no, puesto que una vez que el sujeto se ha acostumbrado a usarla, puede incorporarla como parte de su personalidad.

– La fisiológica la producen las hormonas, por ejemplo, durante un embarazo.

En conclusión, hay diversos motivos por los que podemos sentir tristeza, y es relevante saber asumirla y no juzgarla, además de utilizarla para mejorar personalmente. De igual manera, debemos pedir ayuda si creemos que la situación nos rebasa.