Todos los días nos relacionamos con otras personas y compartimos experiencias con ellos. Así, la comunicación se vuelve esencial para todos en el día a día, especialmente si la mejoramos con una escucha activa.

¿Qué es la escucha activa?

El hecho de escuchar a otra persona muchas veces se entiende como algo pasivo. La persona que habla es la que se comunica de forma activa y nosotros, de forma pasiva, simplemente recibimos lo que nos hace llegar.

Pero en este caso no sucede así. Escuchar de forma activa se caracteriza por ser una técnica asertiva basada en la comunicación y la empatía. Con ella, no solo escuchamos las palabras de quien nos habla, sino que prestamos atención a muchas más cosas. Analizamos su tono de voz, su expresión no verbal e incluso llegamos a notar la emoción que desprende lo que dice.

De esta manera, nos conectamos con nuestro interlocutor realmente prestando atención a lo que nos dice e interesándonos por ello. Incluso podemos añadir preguntas o comentarios, pues estos nos ayudarán a profundizar en aquello que escuchamos.

Técnicas para mejorarla

Es importante que destaquemos que no se nace sabiendo escuchar activamente, sino que es una cualidad que podemos mejorar. Para hacerlo, existen algunas técnicas que son muy útiles:

Atención: ya lo hemos mencionado, y es que prestar atención es imprescindible. Debemos evadirnos de lo que tenemos alrededor y de nuestros propios pensamientos para atender a quien nos habla.

Demostrar la escucha: esto podremos hacerlo de dos maneras. La primera es con nuestro propio lenguaje corporal: asintiendo, inclinándonos hacia quien nos habla, sonriendo… La segunda es con ciertos comentarios: hacer preguntas para aclarar lo que nos dicen o resumir en distintas ocasiones lo que entendemos siempre es positivo.

No juzgar: juzgar a quien nos habla, interrumpirle o contestarle de forma poco educada son elementos contrarios a esta técnica. Debemos ser respetuosos y ver las conversaciones como formas de aumentar nuestra información.

Beneficios de la escucha activa en la comunicación

Cuando, de manera habitual, nos comunicamos escuchando activamente, estamos fomentando la apertura al diálogo. Gracias a ello, podemos rentabilizar y hacer más eficaz esa interacción con otras personas. De hecho, hay algunos beneficios importantes que se desprenden de este acto.

– Nos ayuda a desarrollar la atención y la sensibilidad. Esto se debe a que nos hace enfocarnos tanto en las palabras como en otras formas de comunicar. Una sonrisa, un gesto o el brillo de los ojos pueden decirnos mucho.

– Nos enseña a evitar malentendidos al escuchar lo que queremos, en vez de lo que nos dicen.

– Nos permite dominar la técnica de reflejo empático, que implica acompañar en el sentimiento a quien nos habla.

Como vemos, la escucha activa es imprescindible para mantener una buena comunicación. Entrenarla resultará beneficioso tanto para nosotros, como para aquellos con quienes interactuemos.