Los seres humanos somos seres con conciencia. Eso significa que tenemos conocimiento acerca de nuestra propia existencia así como del medio que nos rodea. De esa manera, somos conscientes de nuestras emociones y reacciones ante los diferentes estímulos. En otras palabras, somos capaces de percibir el entorno y a nosotros mismos como elementos que forman parte de un todo.

El término conciencia tiene distintas connotaciones según el contexto en que se utilice. ¿Te atreves a conocer algunos de sus significados? ¡Adelante!

 

Acepciones principales

Aparte del significado previamente mencionado, la conciencia se refiere a la cualidad para distinguir el bien del mal. En ese caso, podríamos hablar más bien de conciencia moral. Por tanto, este concepto hace referencia al conjunto de principios o valores éticos por los que se rige una persona para tomar determinadas decisiones para obtener los mejores resultados.

Sin embargo, aquellas personas que no tienen un propio sistema de valores son las que no toman en consideración algunos factores a la hora de afrontar un momento decisivo. De ese modo, actúan guiados por sus impulsos en lugar de sopesar los pros y contras de la situación. Así, es más probable realizar actuaciones que provocan un cargo de conciencia por sus nefastas consecuencias para otros individuos.

No obstante, en el mundo de la Psicología, la conciencia tiene que ver con la propia percepción que el individuo tiene de sí mismo. A partir de la reflexión, el sujeto tiene la capacidad de concebir su realidad individual, de reconocer el ambiente y al resto de personas. Por tanto, este tipo de conciencia implica entender lo que sucede tanto en el interior de uno mismo (pensamientos, emociones…) como en el exterior.

 

Significado adicional

Si, por ejemplo, te estás preguntando ¿qué es la conciencia histórica? Es interesante aclarar que se debe conocer el pasado para entender lo que sucede en el presente.

Asimismo, este concepto puede hacer referencia a la evolución personal de un individuo. En este sentido, tener conciencia histórica sobre uno mismo implica conocer verdaderamente el propio camino emocional para entender las acciones que han sido guiadas por determinados pensamientos. Este tipo de conciencia también se refiere a la percepción de otros individuos y de cómo sus acciones influyen en su presente.

 

Pero ¿cuál es la diferencia entre conciencia y consciencia?

Muchas personas tienen dificultades para reconocer las diferencias entre estos vocablos. Por esa razón, consideramos que es necesario prestar atención a su distinción. Por un lado, cuando hablamos del sentido moral, es decir, a la capacidad para discernir lo que está bien y lo que está mal, la palabra “conciencia” es la adecuada.

No obstante, si queremos hacer referencia a la capacidad del ser humano para llegar a una comprensión mayor de sí mismo y de su alrededor, entonces podemos usar ambos conceptos indistintamente. Aun así, es preferible emplear la forma “conciencia” porque es mucho más simple y clara.

 

En definitiva…

¡Atrévete a tomar conciencia de tus propios procesos internos para construir una mejor versión de ti mismo en el presente!