El aburrimiento en los niños es algo que, como padres, nos preocupa. En todas las etapas de la vida infantil y de la adolescencia pueden existir muchos momentos donde se dé esta situación. Pero… ¿es algo realmente negativo? No siempre es así y en este texto veremos el motivo.

¿Por qué es positivo que los niños se aburran?

Cuando los niños no tienen nada que hacer, exploran su entorno, se detienen a pensar y pueden usar un tiempo en el cual no existen mayores estímulos para la introspección. Cuando les permitimos tener lapsos sin una actividad específica, esto les ayuda a tener iniciativas y desarrollar las actividades que respondan a sus intereses.

Una muestra de que la iniciativa y la imaginación de los niños les puede sacar de lo convencional es el caso del niño que recibe un regalo. Al abrirlo, es muy frecuente que sienta más interés por la caja o el envoltorio que por el flamante y vistoso regalo.

El aburrimiento en los niños, una herramienta de aprendizaje

Al permitir a los niños inventar sus propias diversiones y entretenimientos, les brindamos una oportunidad valiosa de aprender y crecer en personalidad. Es en esta situación cuando utilizan la curiosidad, el interés y la imaginación para crear. Al enfrentar situaciones inéditas desarrollan perseverancia y tolerancia a la frustración si las cosas no salen bien a la primera.

También crecen en ellos las capacidades de observación y para concentrarse. Al explorar lo que desconocen y colocarse en situaciones donde no hay normas, miden sus propias actitudes y aptitudes frente al entorno. Desarrollan su autonomía y aprenden que no todo depende de sus padres.

La actitud de los padres

Es perfectamente aceptable y hasta positivo que los padres nos preocupemos por complementar la educación de los hijos. Las actividades deportivas como llevarlos a una piscina o inscribirlos en un equipo de fútbol infantil son altamente favorables. Las clases de música, pintura o mindfulness también.

Todas son actividades que ayudan a nuestros hijos a desarrollar aptitudes físicas, destrezas y habilidades. Sin embargo, hay que evitar la sobre estimulación, que hará al niño más dependiente. Por otra parte, si el niño dice que se aburre, no debemos precipitarnos a llenar ese vacío con cualquier cosa improvisada. También es bueno que les preguntemos un poco más pues, a veces, el aburrimiento en los niños significa que en realidad están tristes o preocupados.

Para los momentos de ocio y de posible aburrimiento, los padres podemos poner a su alcance materiales, libros o juegos para que los utilicen. Ello dentro de una situación controlada y poniendo ciertos límites.

El aburrimiento en los niños, lejos de ser un problema, puede ser una fuente de aprendizaje y de satisfacción. Esto es cierto tanto para los chicos como para los padres.