El miedo a los agujeros es la manifestación de un tipo de fobia denominada tripofobia. La misma se caracteriza por la repulsión o el temor irracional hacia cualquier objeto o figura que represente pequeños orificios.

Si manifiestas un rechazo excesivo ante ciertos dibujos o imágenes, es posible que padezcas este trastorno de ansiedad tan peculiar.

Así que hoy te hablaremos sobre sus principales síntomas, causas y tratamiento. ¡Presta mucha atención!

Síntomas de la tripofobia

A continuación, te mostramos las habituales manifestaciones físicas y psíquicas del miedo a los agujeros:

Muchos de los síntomas experimentados por las personas que tienen esta fobia son muy similares a los de quienes padecen el Trastorno de Ansiedad Generalizada. Ya que ambas afecciones son de tipo ansioso, los afectados padecerán:

  • Sensación de repugnancia ante las imágenes de agujeros, algunas figuras geométricas y otras reproducciones relacionadas. Si se agudiza esta emoción negativa, puede dar lugar a náuseas e incluso vómitos en algunos casos.
  • Sudores extremos y estremecimientos corporales o escalofríos.
  • Punzadas intensas en el pecho, dificultad para respirar y sensación de ahogo que no cesa hasta pasados unos minutos.
  • Desfallecimiento y entumecimiento de piernas, brazos e incluso manos.

Todos estos síntomas ansiosos pueden ser de mayor o menor intensidad, teniendo en cuenta el grado de fobia del individuo en cuestión y del nivel de exposición al estímulo.

Origen del miedo a los agujeros

En general, los expertos consideran que la causa principal de la tripofobia es el hecho de relacionar una serie de imágenes específicas a ciertos conceptos mentales. Así, el miedo a los agujeros en realidad significa una profunda aversión a la presencia de parásitos, infecciones bacterianas o la desintegración de distintos tejidos.

Algunos expertos consideran que este comportamiento puede explicarse a través de las vivencias a las que nuestros ancestros tuvieron que enfrentarse. De manera que consideran que su causa es meramente biológica y no cognitiva, como el resto de fobias existentes.

El caso es que el temor de nuestros antepasados a ciertas figuras de animales o cuerpos humanos podría explicarse por la existencia de gusanos en ellos. Además, es posible que la visualización de ciertos patrones repetitivos de la piel de algunos seres vivos les advirtiera de su peligro inminente, y de ahí sus síntomas ansiosos.

Cómo superar esta fobia

Superar el miedo a los agujeros es posible gracias a la ayuda terapéutica. Seguir un tratamiento psicológico basado en técnicas de exposición a la tripofobia de manera gradual puede servirte para vencer tus tendencias ansiosas.

Para ello, es necesario realizar un compromiso personal de poder enfrentarse a situaciones que generarán mucho malestar al principio. Pero, como bien sabes, la mejor forma de acabar con tus miedos es afrontarlos. Eso sí, valiéndote de la ayuda de un profesional cualificado.

La tripofobia irá disminuyendo progresivamente y aprenderás a tener un mayor control sobre tus emociones. Dado que la terapia de exposición es la que más éxitos cosecha, el tratamiento farmacológico para esta fobia no suele ser aconsejable por su poca efectividad.