Las obsesiones se nos pueden presentar en cualquier momento. Son ideas persistentes, impredecibles e involuntarias que no nos abandonan y que resultan molestas. En algunos casos, la forma en la que aparecen y sus consecuencias pueden constituir un estado patológico.

¿Qué son las obsesiones puras?

En el cuadro denominado Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), las ideas obsesivas alteran nuestro funcionamiento cotidiano y su contenido nos genera miedo o ansiedad. Los intentos para eliminarlas son los que usualmente llevan a dinámicas repetitivas y ritualizadas conocidas como compulsiones; estas tienen la función de neutralizar la ansiedad momentáneamente.

En aquellos casos en los que la obsesión se presente sin conductas visibles y se acompañe solamente de patrones rituales del pensamiento, podremos hablar de obsesiones puras propiamente dichas, de Trastorno Obsesivo Puro o de TOC primariamente obsesivo.

Aparición de obsesiones puras

El contenido de los pensamientos obsesivos usualmente se centra en alguna de estas áreas: violencia, sexualidad, religión o salud. Este trastorno es ocultado por el paciente, se presenta con menor frecuencia que el TOC y pasa desapercibido. Por ello es difícil de diagnosticar y tratar, generando un gran sufrimiento y deterioro de las relaciones con el entorno. Muchas de las ideas tienen que ver con temas sacrílegos, miedo a enfermar, a tener una orientación sexual distinta o a hacer daño a los demás.

Los patrones mentales que con frecuencia encontramos son comprobaciones, dudas persistentes, repeticiones y preocupación por la perfección. Los pensamientos, impulsos o imágenes suelen ser egodistónicos; es decir, que se oponen a los valores morales y éticos de la persona afectada. Es por ello que generan una gran angustia y, aunque desde el punto de vista racional sean descartables, la ansiedad los hace ver como posibilidades reales.

Posibles tratamientos

La exposición con prevención de respuesta es una de las terapias que nos ha dado resultado al tratar este trastorno. Se trata de que el paciente permita a las obsesiones manifestarse en su mente y las plasme externamente, bien sea en una grabación de audio o por escrito. Sin embargo, debe suprimir las conductas rituales destinadas a disminuir momentáneamente la ansiedad.

Con ello logramos exponer y enfrentar al paciente a las obsesiones y sus contenidos de manera controlada, para no generar excesiva ansiedad. Al eliminarse la cualidad de ser impredecibles, el paciente no las rechaza y puede exponerse repetidamente a ellas, bien sea releyendo lo escrito o escuchando la grabación. Con este mecanismo se produce habituación progresiva y la ansiedad generada por la idea intrusa va disminuyendo.

Las obsesiones puras son trastornos difíciles de diagnosticar, pero que a la vez generan alteraciones importantes en la vida de los pacientes y su entorno. Sin embargo, con los tratamientos psicológicos adecuados podemos ayudar a muchas personas a controlarlas.